Ex cárcel de Valparaíso: Del encierro a la interacción cultural


 

Valparaíso como ciudad se reconoce como un lugar lleno de identidad y cultura, donde su zona más histórica fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2003 por la Unesco, exaltándose su particular arquitectura y composición urbanística.

Muchos son los edificios históricos que le dan identidad a esta ciudad porteña, los cuales son parte de su patrimonio cultural y que permiten viajar al pasado y revivir una serie de acontecimientos que ocurrieron en estos lugares, desde la llegada de los colonizadores españoles como también de inmigrantes de diversos lugares de Europa.

Dentro de la diversidad de arquitectura llamativa presente en Valparaíso, he querido destacar la ex cárcel, un espacio que según antecedentes recopilados, se construye aproximadamente en los inicios del año 1880, en un terreno que fue otorgado por la Municipalidad, lugar que anteriormente funcionaba como almacén de pólvora, ya que en esos años la ciudad era amenazada por los constantes ataques de corsarios y piratas por lo que se necesitaba de abastecimiento para artillería y también de edificios de defensa. Posteriormente cuando se decidió  la construcción de la Cárcel Pública de Valparaíso, se decidió conservar el lugar, donde durante los casi 100 años de vida carcelaria, entre 1906 y 1999, el sitio se mantuvo intacto resistiendo desastres naturales como terremotos y grandes tormentas.

La cárcel funcionó como recinto penitenciario aproximadamente hasta fines de la década de 1990, cuando los reos debieron ser trasladados a otras dependencias de la ciudad. Es así como surge la iniciativa de diversas organizaciones vecinales para convencer al gobierno regional de no dejar morir estos espacios y monumentales edificaciones , y así convertirlas en un centro cultural y de memoria.

Tras una serie de propuestas y ocupación del lugar para talleres y actividades culturales, surge un ambicioso proyecto arquitectónico que tenía como fin rescatar este lugar abandonado y convertirlo en un espacio de integración cultural. Por lo que durante el año 2012 se inaugura el Parque Cultural de Valparaíso , el cual mantiene su funcionamiento hasta la actualidad, abriendo sus puertas a una serie de expresiones artísticas culturales hacia al comunidad tanto porteña como también de otras partes del país. Asimismo se mantuvieron fachadas y muros antiguos para no perder este concepto de memoria e identidad a partir de la significación de este lugar.

En las imágenes expuestas se puede apreciar de cierta forma la transición que ha tenido el recinto carcelario y sus modificaciones. A partir de esto quiero destacar este proceso de poder transformar un lugar con mucha carga emocional, donde indudablemente se experimentaron episodios de dolor, tortura y violencia a partir del concepto del “encierro”, a un espacio de libertad donde confluyen la diversidad cultural y que llama al público a hacerse parte y tomarse sus dependencias.

Personalmente a modo de reflexión fue una buena propuesta modernista desde el punto de vista del rescate arquitectónico, pero no se conservando una mera fachada se logra mantener y enaltecer la memoria, identidad y significancia de este recinto con infinidad de historias que podría haber sido trabajadas de mejor manera. Finalmente solo cabe señalar  la importancia del empoderamiento de una ciudadanía frente a sus patrimonios, de hacer parte de ellos de los espacios y poner en valor la herencia histórica de sus edificios, territorios y tradiciones, los cuales son los que han forjado su propia identidad a lo largo de los años.

Fotografías: carolina Ibarra

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Carolina Ibarra

Periodista, investigadora, editora, redactora, fotógrafa.

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