Columna de opinión de Pablo Vicuña, abogado: No Discriminación Arbitraria

Generalmente, por las condiciones de mi trabajo suelo caminar mucho por las calles de mi Santiago amado, sin dejar de sorprenderme por la arquitectura, los bellos murales que lucen algunas paredes que sus dueños descuidaron y por el comportamiento de la comunidad, pero hoy, me llamo la atención un mural en particular. Este era un mural que hermosamente adornaba uno de los muchos colegios de Santiago, específicamente en la comuna de Recoleta.

Esta joyita no solo tomaba esta calidad por su cuidadoso diseño, sino que fue pintado por los mismos alumnos del establecimiento, precisando dejar un mensaje para toda la comunidad, el mensaje simplemente decía “no a la discriminación”, lo que me emociona, entendiendo que es un gran valor que se les inculca a los niños en la escuela.

Sin dejar de ser un excelente mensaje, no pude evitar criticar, como es común en mí, la falta de precisión, dado a que la frase completa debió decir NO A LA DISCRIMINACIÓN ARBITRARIA. Esto dado a que la discriminación se entiende como un trato diferente que se les da a ciertas personas por alguna de sus condiciones (sea sexo, edad, estirpe, etc.), lo que al parecer desde una primara mirada no está mal. Pero en realidad, debemos enseñar a las generaciones futuras, que si bien, se debe evitar dar un trato diferente a otras personas, no siempre está mal hacerlo, cuando este trato diferente se encuentra justificado. Por ello es que la discriminación arbitraria no debe ser tolerada.

Como ejemplo imaginaremos a un médico cirujano que nos debe intervenir quirúrgicamente, si este médico es un hombre o mujer, rubio o moreno, evangélico o católico, alto o bajo, etc., no debemos discriminarlo por dichas condiciones, dado a que serán de completa irrelevancia para cumplir con su misión profesional. Distinto sería que este médico sea completamente ciego, si bien esta es una condición por la que generalmente no debemos discriminar a alguien, si sería una razón de peso para evitar que este sujeto se acerque a nuestro cuerpo con un objeto de gran filo.

En la primera parte del ejemplo encontramos, de ser aplicada, una discriminación arbitraria, la cual debe ser repudiada por su falta de fundamentación, pero en la segunda parte del ejemplo, esta discriminación no es arbitraria, por el hecho de existir una razón lógica y de peso para ejercer, por lo que está bien discriminar.

Según mi parecer, y recalco que esto es solo una opinión, la discriminación fundada no es mala, por el contrario de la arbitraria o sin fundamentos. Esta diferencia cobra importancia en determinados momentos de la vida, debemos enseñar a las generaciones futuras a discernir entre las personas que merecen estar dentro de sus vidas y quienes no, debemos enseñar a fundamentar las discriminaciones y al mismo tiempo a repudiar la discriminación que no cuenta con una fundamentación lógica y racional o arbitraria.

Si bien todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, no todos somos iguales, pero estas diferencias siempre deben ser respetadas. Enseñemos a nuestros hijos sobre la base del amor y la racionalidad.

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