María Luisa Bombal y el episodio del Hotel Crillón

Era 1941, Santiago de Chile, y el hotel Crillón era uno de los puntos de reunión de la alta sociedad del país, ahí donde se reunían los que sabían que eran de la “élite”, donde también iban los que deseaban ser vistos como pertenecientes a la clase alta aunque no lo fueran, o los que por alguna razón habían dejado de pertenecer a ese selecto grupo, pero aún querían aparentar serlo. Ahí, entre la buena atención, entre personas bien vestidas y vestidos caros, llegó María Luisa Bombal, con un revolver en la mano y le disparó tres veces a quien había sido su amante durante años.

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Hotel Crillón en la actualidad. Utilizando como tienda de retail por la empresa Ripley, solo queda la fachada original y las escaleras interiores.

La mayoría de nosotros posiblemente tuvo que leer en el colegio algún libro de “La Bombal”, en mi caso fue La Amortajada, libro que en aquel entones no leí por que se me antojaba fome. Tal vez, si hubiese sabido que la autora había tratado de asesinar a balazos a su amante en uno de los hoteles mas lujosos de la época, de forma pública y a plena luz del día, le hubiese tomado mas atención a la lectura.

A veces la controversia no viene por la obra del artista, si no tal vez por ciertos pasajes de su vida, por ciertos actos que la marcaron profundamente, como le sucedió a María Luisa, nacida en Viña del Mar en 1910, para que luego de la muerte de su padre se mudara a París, lugar  donde finalizó sus estudios, conoció el mundo artístico y fue parte de la cultura vanguardista, siendo amante de las letras el teatro y el violín.

Retornó a Chile en 1931 y por esa época conoció a Eulogio Sánchez Errázuriz, quien fuese su amante, solo para luego alejarse de ella, dejando a María Luisa en una desesperanza amorosa, que concluyó años después en el incidente del hotel Crillón. María Luisa no soportó tal situación, llegando al extremo en que un día fue a la casa de Eulogio para una cena social, se dirigió al cuarto de su frustrado amor, y con un arma de él trato de dispararse en el cuello, pero sin éxito, quedando solo con una herida en el hombro, tras lo cual afirmó: “Me arruinó la vida, pero nunca lo pude olvidar”, refiriéndose a Eulogio.

Su carrera literaria es corta pero tremenda y profunda, tanto así que muchos de sus contemporáneos clamaban por que se le hiciera entrega del Premio Nacional de Literatura, pero que jamás le fue concedido. Pasando sus últimos años en la casa de reposo Héctor Pecht, se dio al alcohol, lo cual le generó repetidas crisis hepáticas.

La artista murió sola y abandonada en una pieza de hospital, dejando una huella imborrable en la cultura literaria chilena y universal, siendo un alma atormentada y lamentablemente poco conocida.

Comentarios

Adolfo Merino

Twitter: @_dercein "No te tomes la vida demasiado en serio. Al final, no saldrás vivo de ella"