Fotografía Minutera: El valor de un oficio que permanece en la tradición popular chilena hasta el día de hoy

Fotografía Minutera: El valor de un oficio que permanece en la tradición popular chilena hasta el día de hoy

La llegada de la era digital y la instantaneidad en el área de la fotográfica ha querido ir reemplazando a través del tiempo a lo analógico, pero aún así, este verdadero arte popular no ha muerto gracias a la labor de apasionados que siguen trabajando los procesos del blanco y negro y el papel, como es el caso de del Colectivo de Fotógrafos Minuteros Chilenos.

Fotografía: Carolina Ibarra

Ya desde comienzo del  S. XX era común ver en una plaza, un parque o una playa a los llamados «Minuteros» o «Fotógrafos de cajón», quienes con sus llamativas y novedosas cámaras inmortalizaban a personas y momentos, entregando la captura en blanco y negro o a color en solo minutos. La cámara minutera tenía la particularidad de ser un laboratorio portátil, donde el profesional realizaba todo el proceso de toma de imagen y revelado, desde el mismo interior de esta caja, manteniendo sumo cuidado para que no ingresara luz y confiando en su conocimiento e intuición, ya que dicho revelado es sin mirar.

Actividad en Galería Flach por mes de la fotografía. Photo: Paula Navarro

Octavio Cornejo, actor y organizador del colectivo Fotógrafos Minuteros Chilenos, el cual se conforma oficialmente en abril de este año junto a otros cinco integrantes, nos cuenta cómo nace este proyecto a partir de un sueño personal, de poder conglomerar en un mismo grupo a apasionados como él de la fotografía minutera, y que también pudieran contar  en lo posible con su propia cámara.

«Como actor descubrí en la fotografía minutera todo lo que me gustaba y apasionaba en la propia fotografía: lo callejero y lo que implica ser un personaje callejero, captar imágenes instantáneas de momentos inolvidables, pero que tienes pocos minutos para plasmarlo en el papel. También, el tema de las cámaras fabricadas artesanalmente, con sus telones de fondo pintado y los caballos, es algo muy teatral, porque recrea en un espacio improvisado una escenografía con paisajes idílicos del campo, de un santo o de una celebración», relata.

Octavio lleva desde el año 2000 investigando este oficio que se inserta dentro de la cultura y tradición popular de Chile, por lo que ha podido realizar varias exposiciones fotográficas gracias a su labor y recolección de imágenes a través del tiempo.

«La exposición más recordada y bella, tal vez, fue la realizada el 2011 en el Museo Nacional de Bellas Artes junto a Ximena Rioseco y Paula Fiamma, llamada «Fotógrafos Minuteros: El retrato popular en Chile», que tuvo buena recepción del público y que, por primera vez, llevaba este tipo de fotografía al Museo de Bellas Artes». (http://www.mnba.cl/617/w3-article-8792.html?_noredirect=1).

¿Por qué es tan importante rescatar esta tradición y memoria de la fotografía de cajón?

Primero porque es un tipo de fotografía no valorizada o reconocida históricamente, o sea, la fotografía de estudio (y sus fotógrafos) siempre han sido los más respetados, estudiados y valorizados. Y, sin quitarle mérito a los fotógrafos de estudio, es importante recordar y afirmar que: fueron los fotógrafos minuteros los que retrataron la intimidad de las clases bajas o populares de Chile y no los fotógrafos de estudio, que eran más bien fotógrafos de la elite.

Entonces, los fotógrafos minuteros fueron los encargados de fotografiar al chileno común y corriente, a aquel chileno que iba a la playa con su grupo familiar y una damajuana (chuica) de vino de 10lts., por ejemplo, o aquel que jamás había pisado un auto o avión, pero, sin embargo, podía jactarse de haber posado con un telón falso de fondo de auto, avión, barquito, santo, etc. 

«(…) fueron los fotógrafos minuteros los que retrataron la intimidad de las clases bajas o populares de Chile».

Además, la fotografía minutera está en vías de extinción, pues, quedan activos en el país unos cinco fotógrafos minuteros. En el colectivo minutero somos tres más, o sea, estamos aportando un buen granito de arena.

Uno de aquellos fotógrafos aún vigentes que Octavio nombra es Luis Maldonado, a quien aún se le puede ver en Plaza de Armas u otro rincón de Santiago y que también es parte del colectivo.

«Luis («Luchito» como lo conocemos nosotros), proviene de una familia minutera, su abuelo, su padre y sus tíos fueron fotógrafos minuteros, entonces él aprendió el oficio en la plaza, en la calle, igual que sus antepasados, incluso, él conserva la misma patente de sus ancestros en la Plaza de Armas, una patente de casi 70 años», nos cuenta.

«Siempre quise aprender a sacar fotografías con él, porque además, es muy buen profesor, tiene mucha paciencia y simpatía. Es más fácil aprender con una persona que te conoce y con la que tienes confianza».

Actividad en Galería Flach por mes de la fotografía. Photo: Paula Navarro


¿Cómo obtuviste tu cámara minutera?


Mi cámara se la compré a un tío de Luis el año 2005, es del año 1950 aproximadamente, está en muy buen estado de conservación y yo la amo, es mi amiga y confidente incondicional. Las cámaras terminan siendo parte de tu vida y de tu intimidad, tal vez, porque la función de ellas es eso, captar la intimidad y confidencia de las personas.


¿Cuál es la reacción y recepción de las personas cuando se encuentran con este elemento de antaño?


En general la gente se emociona, porque cree que este tipo de fotografía está obsoleta o, que sólo la puede ver en la Plaza de Armas. Pero cuando ven este tipo de instalación, con diferentes telones, caballos y cámaras, es una sorpresa que no se esperaban y por supuesto, los más apasionados, no dudan en sacarse una fotografía, saben, tienen conciencia que este tipo de tradición popular está en vías de extinción y que sacándose una fotografía, apoyando al colectivo, están perpetuando la tradición.

Octavio y Luis han tenido la posibilidad  de presentar este bello arte en diversos lugares como centros culturales, exposiciones, eventos privados y fondas. El pasado sábado 25 de agosto, fueron invitados a la comuna de La Ligua, donde se rindieron homenajes a don Salvador Callejas (1926 – 2012), ilustre fotógrafo minutero, parte del patrimonio inmaterial del lugar, donde fueron los encargados de premiar al público con una fotografía minutera, ésto, debido a un concurso previo, donde los vecinos enviaron fotografías sacadas por don Salvador.


¿Cómo mezclan esta labor con el teatro?


Bueno, en mi caso personal, tengo una compañía de teatro Lambe Lambe llamada Cía Teatro Minutero (Lambe Lambe es un tipo de teatro con marionetas en un pequeño cajón que imita la forma de la cámara minutera). Nuestra Cía se ha presentado en diferentes espacios culturales, tales como el G.A.M., Anfiteatro del Bellas Artes (especializado en muñecos), colegios, etc.

La pasión por el teatro Lambe Lambe, nace justamente por la similitud de los cajones (de marionetas) con las cámaras minuteras, pues, fue creada esta técnica en Brasil, donde dos bahianas se inspiraron en el modelo minutero para hacer sus cajas de marionetas.

Maxi, otro integrante del colectivo, también es actor y cuando lo conocí (en una feria del Barrio Concha y Toro) estaba vestido como un antiguo fotógrafo con una vieja cámara callejera y sacaba fotografías Polaroid para el público, entonces pensé: con este personaje debo hacer algo, estamos en la misma sintonía. Los demás integrantes del colectivo no son actores
.

Te invitamos a conocer más del colectivo y sus próximas actividades en Fotógrafos Minuteros Chilenos

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