Ciudad Infernal

Cuando comencé a leer Ciudad Infernal, de Edward Lee, y nada mas leyendo el prólogo quede satisfechamente enganchado y entusiasmado por su forma de narrar.

La mayoría de las ciudades funcionan con electricidad, pero esta no. Esta funciona gracias al horror. El sufrimiento sirve de energía transformable; el terror es el más valioso recurso natural de la ciudad y es extraído como si fuera combustible. Los alquimistas industriales y los brujos del ayuntamiento se sirven de sus avanzadas artes de hechicería para aprovechar la actividad sináptica que se desata de manera continua entre las neuronas, y cuya mayor productividad corresponde al dolor. En las zumbantes centrales de energía, los residentes menos útiles de la ciudad son apresados, colgados boca abajo de largas losas de piedra y torturados de forma sistemática. La tortura nunca termina, y las víctimas tampoco llegan jamás a morir. Simplemente siguen allí, a menudo durante siglos, convulsionándose por un dolor sin fin cuya energía es extraída de sus cerebros al descubierto y conducida por enormes transformadores.

Una sola alma humana puede generar energía suficiente para iluminar una manzana de casas… por toda la eternidad.

Todas las ciudades en la tierra evolucionan, han crecido, otras han desaparecido, otras han cambiado a lo largo de los siglos o incluso los milenios … algo similar a sucedido en la ciudad que es el infierno, sin embargo, es una ciudad que no perece jamas, pero a evolucionado a lo largo de 5000 años de existencia. Edward Lee, por lo que he leido en la propia descripción que se hace de él en el libro, es alguien que narra de forma cruda, haciéndolo un gran, si no el mejor, exponente actual del subgenero gore.

Comentarios

Adolfo Merino

Twitter: @_dercein "No te tomes la vida demasiado en serio. Al final, no saldrás vivo de ella"

Agregar un comentario