Observatorio Cité: La ONG que hoy pone en valor la historia e identidad de los cités de Santiago

En tiempos en que los cités para algunos son espacios considerados como viviendas precarias, y estigmatizados por el fenómeno del hacinamiento y llegada de migrantes. Para otros, estos lugares son motivo de valoración y visibilización que merecen ser entendidos desde su historia y desde la empoderación de los espacios versus la arquitectura moderna y actual planificación urbana.

Este el caso de la ONG Observatorio CITé , la cual se compone de un grupo de profesionales de diversas áreas, que surge en el año 2015  en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile, impulsados por una crítica enfocada a las estériles investigaciones académicas realizadas en las Universidades, las cuales no llegaban al territorio ni tampoco a los habitantes.

La geógrafa y directora de Observatorio Cité, Gricel Labbé conversó con Captura Cultura y nos contó sobre los lineamientos y acciones de la ONG, su proyecto “Patrimonio Oculto” y del próximo lanzamiento del libro “Historias de Cités”, lo que conforma parte de un Fondart.

“Nos constituimos en una organización sin fines de lucro para postular a proyectos culturales bajo el paradigma “socio-crítico”, en el cual la relación con el habitante y territorio ya no es investigador-objeto, sino actor-actor. La gracia de este paradigma es que utiliza metodologías co-construidas con residentes y eso es un fortaleza que permite comprender a cabalidad los fenómenos urbanos que estudiamos”. Especifica Gricel.

 

 

 

nuestra misión es simplemente visibilizar y darle voz a los que hoy en día no la tienen en el ámbito del desarrollo urbano

 

Los profesionales basan su trabajo bajo el paradigma teórico sobre el “Derecho a la Ciudad” planteado por el filósofo Henri Lefebvre, entendido en su generalidad como el derecho al acceso a diferentes oportunidades que otorga la ciudad y también posicionarse sobre el valor este uso de la ciudad versus el valor de cambio.

“En ese sentido, actualmente estamos enfocados al concepto del “Patrimonio Oculto”, como le hemos denominado, para hacer referencia a los discursos y prácticas culturales de los residentes de los cités de las comunas de Santiago “, nos señala la geógrafa.

¿Cómo se intenta concientizar a la ciudadanía y comunidades este “Derecho a la ciudad”? 

 En primer lugar, desde nuestro paradigma, nosotros con nuestros conocimientos universitarios no estamos sobre el conocimiento popular de los residentes, todo lo contrario, son ellos quienes nos entregan sus saberes (como es el caso del patrimonio oculto) y nuestra misión es simplemente visibilizar y darle voz a los que hoy en día no la tienen en el ámbito del desarrollo urbano.

Para llegar a conocer el “Patrimonio Oculto” empleamos metodologías de co-construcción. Entre estas metodologías por ejemplo, utilizamos un tablero de juegos que llamamos “citépolis”, similar a un tablero de monópolis, el cual trata de preguntas del cité y del barrio en particular. El juego funciona en la medida que los residentes participen tanto en la elaboración de las preguntas como en el mismo juego. Otra de las metodologías que utilizamos son los juegos con niños como el twister y el luche patrimonial, donde añadimos algunas preguntas sobre el cité para que puedan avanzar.

¿Existe o no participación?

Claramente el diagnóstico que hacemos como ONG con respecto a la participación y en específico al ejercicio del derecho a la ciudad es bastante bajo, en palabras de los propios residentes el sentido de comunidad se está perdiendo. En el mismo cité cada vez cuesta más que la gente utilice los espacios comunes. La gente piensa que no tienen derechos urbanos, que deben aguantar que se ponga un edificio al lado de su cité y gran parte de la culpa la tiene la institucionalidad que ha atomizado la participación ciudadana y la ha reducido netamente a lo consultivo.

Hace unas semanas la UC junto a la CchC dieron a conocer un estudio sobre la calidad de vida urbana de las ciudades del país, donde le Gran Santiago arroja una caída importante en este aspecto durante los últimos 5 años. Con respecto a esto ¿Cuáles son las principales deficiencias que aún no se han podido solucionar a nivel de políticas públicas y a nivel de autoridades locales y regionales?

Creemos que las deficiencias siempre han sido las mismas, pero es más fácil naturalizar los problemas enfocándonos en los efectos de aquellos, que en las causas.

Cuando las políticas públicas dejen de estar enfocadas en la demanda, cuando exista complementariedad entre los gobiernos locales, regionales y centrales, cuando no exista competencia institucional tanto al interior como al exterior de ellas, cuando se deje de mirar el territorio sobre el valor de cambio y se centre en el valor de uso, cuando las decisiones no sean partidistas y cuando pasemos de ser una ciudadanía peticionista a una ciudadanía que ejerza su soberanía podremos superar las falencias, ya que estas se encuentran ancladas principalmente en las instituciones.

 

Los cités en la actualidad, legado de un patrimonio cultural arquitectónico de carácter histórico, son de cierta forma categorizados como especies de guetos urbanos, agregándole un valor de precariedad  y asimismo invisibilizados. ¿Nos puedes contar de qué trata el proyecto “Patrimonio Oculto en los cités de la comuna de Santiago” y qué se quiere lograr con ello?

Para nosotros el concepto de gueto está mal utilizado, sobre todo entiendo que el gueto es un forma institucional de segregación residencial de una población considerada no deseada (Wacquant, 2000), como es el gueto judío de Venecia o los guetos negros estadounidenses. En ese sentido, aplicar el concepto de gueto a los cités porque presentan patologías urbanas es reduccionista. Sin embargo, está claro que hoy en día los cités cargan con un estigma, por ello es importante el proyecto Patrimonio Oculto, ya que mira más allá de la fachada y se centra en los discursos de los residentes de estos espacios que son de valor histórico para todos los residentes de Santiago.

Con respecto a los fundamentos del proyecto Fondart Patrimonio Oculto, en primer lugar, el interés y el reconocimiento sobre la primera vivienda social del país, el cité, como elemento patrimonial de la ciudad de Santiago se ha centrado mayoritariamente en la dimensión arquitectónica y/o material, y en donde el esfuerzo de protección y conservación se ha focalizado en estas características que la definen, parcialmente.

En ese sentido el Fondart Regional Patrimonio Oculto surge bajo la necesidad de rescatar los discursos y prácticas culturales de los habitantes de estos espacios, temática que no ha sido abordada debido al auge del patrimonio material. El proyecto busca visibilizar el patrimonio no formal e intangible con el fin de valorar y preservar el capital social histórico de los cites y dar a conocer la existencia de un patrimonio intangible intercultural mediante el rescate de las historias de vida.

“Patrimonio Oculto” contempla la intervención social-urbana-cultural para visibilizar el patrimonio intercultural de seis cités de la comuna de Santiago: Martínez de Rozas 2080, Blas Cañas 445, Esperanza 44, Gay 2560, Franklin 580 y San Francisco 328.

 

 

A partir de lo anterior existe el desarrollo de un libro basado en los cités, ¿Cuáles son las áreas a tratar, quienes participan y cómo será la difusión?

Parte de los resultados del Proyecto Fondart “Patrimonio Oculto” es la elaboración y entrega de un libro a los residentes de los 6 cités que trabajamos, ya que es un libro construído con entrevistas, historias de vida y luego de la aplicación de diferentes metodologías participativas. Por ello es fundamentar hacer la devolución a la comunidad, para que así ellos tengan las herramientas para proteger su patrimonio.

El libro consta de 5 apartados, en el primer apartado se define lo que es el Patrimonio Oculto en base a lo que nos dijeron los residentes entrevistados, aquí se pone en valor por ejemplo las festividades religiosas que tienen lugar en el espacio común, la solidaridad que caracteriza a los vecinos cuando uno de ellos cae en desgracia, algún personaje que para ellos era importante, incluso algunas leyendas y mitos. En el resto de los apartados se debaten conceptos como el mismo estigma del que son objeto los cites, también la dicotomía presentes en estos espacios sobre lo público-privado y la presión inmobiliaria a la que se ven sometidos estas viviendas.

Como organización ¿consideran que tanto a nivel gubernamental como de ciudadanía, existen deficiencias culturales y educacionales con respecto al valor de la ciudad y el patrimonio cultural?

Sí! es dramático, si nosotros no nos interesáramos en las historias y las prácticas culturales de los habitantes de estos espacios probablemente nadie lo haría y quedarían en el olvido, ya que no existen recursos ni tampoco se valoran otros tipos de patrimonio.

En los cités viven muchos residentes de la tercera edad, que han visto las transformaciones urbanas de Santiago en primera persona, ellos no estarán para siempre, por ello es fundamental poder rescatar estos discursos y visibilizarlos antes que se vaya perdiendo esta memoria colectiva.

 

Hoy estos lugares como cités y edificios antiguos son ocupados en su mayoría por migrantes, donde habitan en condiciones muy precarias. Según su opinión ¿Por qué creen que no se ha podido ejercer acciones sustentables y eficaces para enfrentar estas problemáticas de vulnerabilidad y hacinamiento?

Para responder está pregunta se debe primero entender por qué los migrantes llegan a estas áreas. A través de las entrevistas aplicadas en los cités que hemos estado trabajando los migrantes reconocen que en una primera instancia estas viviendas entregan cierto sustento al proyecto migratorio, en términos que son espacios ubicados en el área central, son viviendas asequibles, próximo a servicios y comercios, algo muy distinto de lo que ocurre con migrantes de la nueva ola los cuales se dispersan hacia zonas periféricas (donde se encuentran sus redes sociales y familiares) atisbando ciertos rasgos de una consolidación o estabilidad en el proyecto migratorio.

Los migrantes hacen un uso intensivo del hábitat (entendiendo no solo a la vivienda sino el entorno). En este contexto las transformaciones precarias a las que haces referencia, visibilizan una estrategia utilizada por ellos que les permiten ahorrar sobre la economía del hogar y así mantener el proyecto migratorio con vida, sumado a las remesas enviadas las sociedades de origen. Pero por otro lado, demuestran las falencias claras que constantemente a tenido el Estado en términos de la vivienda, la cual se agudiza con los migrantes.

Volviendo al tema principal, no se han podido ejercer acciones para enfrentar la complejidad migratoria en términos de la vivienda, porque se sigue replicando un modelo de política pública asistencialista. Los gobiernos locales se vieron con una ola migratoria y comenzaron a reaccionar a medida que las urgencias han ido apareciendo, esto demuestra la ineficacia existente. Aquello se suma que el derecho a la propiedad se encuentra sobre el derecho colectivo. Los inmobiliarios y/o particulares que arriendan estos espacios, solo buscan la ganancia sin importar la calidad de vida. Para ellos es el negocio.

¿Cuáles son los próximos proyectos de la ONG?

Nuestra idea es seguir trabajando al unísono con las comunidades para ejercer un derecho a la ciudad, que si bien suena utópico para muchos, es posible lograrlo, a través de la autogestión y autorganización.

En este sentido el concepto nos permite avanzar e integrar varias aristas de investigación-acción. La idea principal es tratar de postular a nuevos fondos que nos permitan desarrollar las temáticas y poder seguir trabajando sobre la co-creación. Ante esto la oportunidad desde lo institucional, es decir, la postulación nuevamente a un Fondart, está abierta. Sumado aquello seguiremos generando intervención que vayan en la lógica de la acción directa, es decir, que logren tener un impacto desde lo local creando soberanía ciudadana.

 

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Carolina Ibarra

Periodista, investigadora, editora, redactora, fotógrafa.