Gabriel Huentemil, cantor a lo poeta: “Puedes vivir de tus pasiones, pero para eso hay que sentirlas”

Gabriel Huentemil, es músico y cuenta cuentos, quien a lo largo de los años ha enfocado su trabajo trabajo en la mantención y revitalización de las tradiciones musicales chilenas. Él mismo se define como un intérprete de guitarrón chileno, cantor a lo divino y narrador oral, quien en esta oportunidad accedió a conversar con Captura Cultura sobre su historia y  pasiones. 

Gabriel Huentemil
Gabriel Huentemil

Nos cuenta que su acercamiento con la música empezó en el mismo momento en que comenzó a vivir, “quizá tal vez antes”. Donde sus primeros recuerdos rememoran una banda sonora de fondo y la influencia de su hermano mayor.

Me acuerdo que cuando comencé a recibir mesada habré tenido unos ocho o nueve años. La guardaba para comprarme algún vinilo de 45 R.P.M en el Persa. Como si fuera ayer puedo rememorar el día en que llegó el primer reproductor de discos compactos a la casa.

Mi hermano mayor tuvo también gran influencia. Cuando cumplió 15 años nos hizo recorrer medio Santiago a mi papá y a mí en busca del bajo perfecto, que debía cumplir varias características. Era su regalo de cumpleaños, un asunto muy serio en ese momento para él. Escuchábamos de un cuanto hay juntos, comentábamos, y buscábamos. Incluso hicimos un par de cassettes, dibujando las portadas, grabando con lo que había y “componiendo” algunas cosas. Relata.

A mis 16 años empecé a tomarlo en serio, a tocar viola con profesor, a estudiar a nivel de conservatorio y luego estar en orquestas hasta mis días universitarios. Luego de eso vino el canto a lo poeta, con el guitarrón chileno, que me encontró y me rescató. Por primera vez pude unir ambas motivaciones, la música y la escritura. ¿Qué me llevó a escribir? Diría que simplemente el ser humano, uno escribe de lo que anhela, de lo que desea olvidar, de lo quisiera leer, de lo que tiene sentido y de lo que no tanto, en fin, de todo. Ser humano, es ser creativo.

¿Qué es lo que más valoras de la cultura popular chilena?

Valoro que aún existan cultores de verdad escondidos en los faldeos de un cerro, en los surcos de los campos, a las orillas de los ríos. Personas ajenas al escenario, al ego y con una sabiduría incomparable que no tiene nada que envidiarle a lo que por siglos hemos estado buscando afuera. Admiro esa capacidad creativa del campesino, esa admirable destreza de asombrarse y regocijarse en lo simple. El poder tomar inspiración de su medio y lograr su traspaso de forma natural, de generación en generación.

¿En qué inspiras tus cuentos y versos?

Todo sirve como fuente de inspiración cuando se trata de crear. Pero, en general, tomo cosas del cotidiano, mis experiencias, algo que escuchara como anécdota, la naturaleza, alguna conversación, un evento o suceso que llame mi atención. Siempre usando un estilo que mira hacia la cordillera, el campo, el desierto, al huaso, al cultor.

Trato de evitar mirar hacia afuera en lo creativo, ya que habemos muy pocos que hayamos asumido la tarea de mirar hacia adentro. En nuestro país hace falta creación hecha por y para nosotros, que responda a nuestras inquietudes, a nuestros ritmos, a nuestro vocabulario, a nuestro espíritu.

En general los espíritus creadores que exploran el canto, el cuento y la música a la vez, me inspiran y son para mí referentes

¿Tienes a alguien que te haya inspirado, ya sea en el canto o en la narración oral?

Excelente pregunta, creo que siempre hay que honrar a quienes han tenido influencia en uno y reconocer a quienes le han enseñado. Nada peor que un discípulo mal agradecido y sin memoria.

Mi maestro, el pircano Alfonso Rubio en primera instancia. A veces la gente confunde el concepto con el de profesor, ser maestro va más allá, implica ser, implica hacer, tener una filosofía de vida con respecto a algo y Don Alfonso es, sin duda, el canto a lo poeta y el guitarrón chileno hechos persona.

Don Pedro Tapia es también un personaje muy inspirador para mí, es cantor a lo divino, vive en el Pedernal e irradia sabiduría. El fallecido Audilio Reyes también me enseñó mucho, hasta incluso el día que lo despedimos en Huingán de Pirque.

Osvaldo “Chosto” Ulloa, es también un personaje insigne para mí. Creo que fue uno de los guitarroneros que más melodías inventó e hizo mundos con la palabra sin saber leer ni escribir. Santos Rubio, hermano de mi maestro, quien fue uno de los ejecutantes del guitarrón más pulcro y respetuoso del oficio, además de un músico privilegiado. A Pedro Yáñez también lo admiro y le debo mucho, haberme hecho entender a cabalidad el octosílabo, por ejemplo.

En general los espíritus creadores que exploran el canto, el cuento y la música a la vez, me inspiran y son para mí referentes, que es el caso de todos lo que he mencionado.

Gabriel Huentemil

¿En qué crees que estamos al debe como sociedad en cuanto a cultura? 

En muchas cosas. La primera y más importante es que no hay meritocracia, porque tampoco hay capacidad de crítica y mucho menos de auto-crítica.

Lo masivo recibe todos los focos y aplausos, se respeta poco al que más sabe y el público no es exigente con las propuestas porque tampoco se le educa. Ese status-quo es muy conveniente para el artista mediocre, porque nadie le presiona a mejorar su nivel.

Estamos en una suerte de entrampamiento en que ser creativo no parece valer la pena y resulta mejor copiar manifestaciones culturales foráneas, requiere menos esfuerzo y es igual de bienvenido que un trabajo pulido y original.

¿Consideras que faltan más instancias o espacios para la visibilización y el reconocimiento del folclore chileno?

Creo que no. Según mi definición de folclore, no. El folclore es lo que más cabida tiene, esas propuestas artificiales que, efectivamente, no existen en el campo ni en ningún lugar. Esos artefactos e inventos hechos para quitarle lugar a los cultores y a quienes hacen lo nuestro de verdad, tienen un nicho seguro e inmerecido.

Lo que creo que falta es visibilización y espacio para el arte tradicional puro, y eso es porque vivimos en un mundo donde las redes sociales y el internet son el imperante. ¿Te imaginas a un cantor rural que apenas tiene luz eléctrica presentando un fondart? Es impensable. Otra deuda con respecto a lo cultural: la igualdad de oportunidades para todos.

¿Cuáles son los proyectos que se vienen? 

Proyectos siempre hay. Pájaro Cantor es uno de ellos y el más cercano en este momento, un montaje que realizamos con Compañía Divino Rescate (Gabriel es Director Musical de dicha agrupación) que mezcla teatro, danza, música y Canto a lo Poeta. Con el queremos acercar el Velorio de Angelito a todo el mundo.

Estoy escribiendo bastante y tengo dos libros en el tintero, uno de poesía popular y otro de leyendas y mitos. Espero el próximo año entrar al estudio a grabar mi segundo disco, que esta vez tendrá exclusivamente melodías y versos creadas por mí. Ya tengo todo en la mente, aprendido y ensayado, solo falta sentarse frente al micrófono.

¿Se puede vivir de la música y las pasiones?

Soy afortunado de tener formación universitaria, lo que hace más fácil para mí poder dedicarme con mayor esmero a las artes. Creo que sí, puedes vivir de tus pasiones, pero para eso hay que sentirlas, es obligatorio amar lo que haces con todo tu ser. Darlo todo sin guardarte nada y eso es algo que, a todas luces, falta en muchos de mis colegas.

Como soy un espíritu inquieto y explorador me suelo dividir entre ser guitarronero, cantor a lo poeta, músico, narrador, columnista, profesor de viola, luthier aficionado, pseudo-psicólogo, director musical en Divino Rescate y ser feliz.

Todo en la vida debe orientarse a ser feliz.

Carolina Ibarra

Periodista, investigadora, editora, redactora, fotógrafa.