El nacimiento de Santiago Off: La revolución del Teatro

Parece ser que enero es el mejor mes para dar la bienvenida a la fiesta del teatro, tras dejar ir un agotador 2017, las fiestas de diciembre, y toda esa vorágine de fin de año; todo eso queda atrás y se da paso a intervenciones urbanas, a los colores, a los festivales que cada año son más y convocan más gente. Muchos deciden huir de Santiago a la playa, o sin que les importe el lugar de destino, tal parece ser que salir lo mas rápido posible de la urbe y su sofocante calor es lo más importante, pero para aquellos que se quedan, ya sea porque aún no están de vacaciones, porque les encanta Santiago en verano, o porque no tienen dinero para vacacionar, la ciudad los premia con espacios más vacíos, talleres de verano, y una gran cantidad de arte, cultura y sobre todo teatro.

Durante años Santiago a Mil fue prácticamente el único gran festival, en un momento en que comenzaba a despertar un gran movimiento artístico, de la mano de talleres, cursos, circo y centros culturales. Aún así,  durante esa época que también nace Santiago Off, un festival que, según su misión, busca “democratizar el acceso a la cultura y el desarrollo artístico del país”, por lo cual dentro de tu nutrida cartelera no solo encontramos obras de teatro, sino que además una amplia selección de talleres, seminarios e incluso eventos musicales.

Cabe señalar también que desde hace años que existen muchas más ofertas que engruesan la cartelera Santiaguina, donde pareciera que ahora prácticamente cada comuna tiene su propio evento teatral masivo, el Festival de Teatro Providencia presenta 21 obras este año, el Festival (Encuentro) Latinoamericano de Teatro San Bernardo ya va por su cuarta versión y el Festival de Verano de Ñuñoa ofrece entrada liberada a las 5 obras que presentan este año entre el 24 y 28 de Enero, y estos no son los únicos, basta con salir a las calles, y encontrarse cada pocos metros con afiches de nuevas obras, invitaciones a eventos culturales, instalaciones en la calle y teatro en los paseos peatonales.

En esta oportunidad, tuvimos el placer de conversar con Claudio Fuentes, director del festival y de La Fulana Teatro, quien nos habló sobre los inicios de este proyecto, el cual surge de una reflexión mientras presentaban una obra por Europa, la cual dio pie a una gran idea que luego fue ejecutada llegando a Chile por personas que querían generar un cambio en el teatro chileno.

 

Planificamos la idea, buscamos aliados y nos lanzamos al vacío, solo con las ganas y la certeza de estar generando un cambio, la rebelión contra lo establecido

La historia de Santiago Off comienza por allá en 2011, cuando se atrevieron con La Fulana Teatro, a lanzar la obra El Séptimo Urbano escrita por Carla Valles, la obra se gestó a partir de una residencia en el Centro Cultural Estación Mapocho y consistía en intervenir distintos lugares marcados por la violencia durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra los llevó desde México a Londres, Praga, Berlín, Polonia y Francia, lugares directamente relacionados con las atrocidades de la guerra.

Durante todo el tiempo que hacían gira por el viejo continente, analizaron las diferencia entre Chile y aquellos países por los que estaban “deambulando”, Claudio nos habla al respecto, “Fue en ese contexto cuando pudimos observar las variadas alternativas de desarrollo cultural que tenían estos países, la gran cantidad de festivales y alternativas que existían y fue imposible no realizar un análisis comparativo con nuestra realidad, nos parecía insólito que Chile solo tuviera un festival de esas características y entonces nos planteamos la idea de ser nosotros quienes impulsáramos la alternativa, erradicando el reclamo y operando desde la acción“.

Para ellos el primer festival ya era algo inmenso, cuatro días llenos teatro, música, talleres y conversatorios, de ahí, cada año han tenido que ir asumiendo su crecimiento y las consecuencias que eso conlleva.

El lado negativo, es la inseguridad año a año, ” … lamentablemente en la incertidumbre constante de saber si ganaremos o no FONDART, en la constante inestabilidad cultural que hasta hoy tiene Chile. Hoy el festival ya está instalado, es fundamental para el desarrollo de las artes escénicas, por lo mismo es necesario y urgente generar garantías que impida que estas iniciativa desaparezcan o sean absorbidas por criterios monopolizantes y ambiciosos, por aquellos que buscan la mcdonalización de todo“, nos comenta Claudio.

Pero pese a todo Santiago Off a crecido, llegando a tener obras diversas que nos hacen reflexionar y divertir. La curatoría por tanto tampoco es algo fácil, esta se estipula año y año y responde a varios aspectos: “Obviamente calidad, profesionalismo e investigación son fundamentales, sin embargo, los criterios temáticos responden a poner en valor las creaciones vanguardistas, el trabajo de grupo por sobre el producto teatral y la relación teatro y sociedad marcan la línea final“.

Todo este crecimiento cultural no ha sido de la noche a la mañana, el arte que ya estamos acostumbrados a ver en las calles, no solo en Enero, sino que a lo largo de todo el año, las buenas obras gratuitas que se presentan en lugares como El Anfiteatro Bellas Artes, en diversas salas de teatro o incluso en la misma calle, no ha existido por siempre. Hace 30 años las calles no tenían colores, acróbatas en las plazas, o teatro a la gorra cada domingo en los parques. Es por eso que este año la curatoría de Santiago Off 2018 está instalada en los 30 años del retorno a la democracia (#30añosOFF)

“Se definieron ocho ciclos temáticos que apuntan a las diversas perspectivas de esta memoria colectiva: memoria y sucesos, memoria y biografía, memoria y hábitat, memoria y familia, memoria y percepción, memoria mapuche, clásicos rememorados y memoria y trayectoria.  A través de ellos buscamos recorrer estos últimos 30 años de historia, aportando una mirada nueva, vanguardista y contingente a lo que ha sido nuestra reconstrucción social, cultural y política

El teatro debe inspirarnos, debe hacernos pensar y reflexionar, reír a carcajadas, llorar, pero sobre todo, debe hacernos humanos. En 2000, cuando recién proliferaban cursos, talleres, y escuelas de teatro, cuando había una incipiente efervecencia cultural, ahí, fue cuando Claudio, antes de la estudiar en la Universidad del Desarrollo y obtener su magister en dirección de la Universidad de Chile, conoció a Andrés Pavés, en la época en que Pavés hacía su arte en el frontis del Museo Bellas Artes. Ese momento lo marcó fuertemente:

Creo que ese encuentro fue un hito súper importante para decidir dedicarme a esto, nunca había conocido a alguien con tanta convicción, pasión y amor por su oficio

Dieciocho años después, todos nosotros nos podemos emocionar e impactar con las obras presentadas en Santiago Off, podemos disfrutar de las calles con vida y llenas de arte. Para Claudio significó “un antes y un después” en su vida entrar al mundo del teatro, conocer a un grade como lo fue Andrés Pavés, y luego aprender de su experiencia junto a su compañía, lo que los llevó a todos a iniciar una revolución en el teatro, para que todos, tengamos cada vez mas oportunidad de ver a estas maravillosas personas que dejan su alma sobre las tablas, tratando de inspirarnos a nosotros a ser parte de una revolución que lleva 30 años naciendo, creciendo, y reinventándose cada año, así que,

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Comentarios

Adolfo Merino

Twitter: @_dercein "No te tomes la vida demasiado en serio. Al final, no saldrás vivo de ella"