Especial de Halloween: “Arte del Terror en la Fotografía”

Siguiendo con este Especial de Halloween en el Arte del Terror, hoy revisaremos la fotografía. En el caso de la pintura -que fue el tema de la publicación de ayer- esta tiene la particularidad de que podemos dejar fluir nuestra imaginación, dar rienda suelta a nuestros sueños y miedos mas subjetivos. Si bien la fotografía también tiene la capacidad de ser surrealista, es más conocida por retratar la verdad, lo que realmente está sucediendo. Y muchas veces la realidad es peor que cualquier ficción o pesadilla.

Los Jinetes del apocalipsis, son a todas luces conocidos por traer los peores aspectos de la raza humana, y serán estos los que nos acompañaran en este viaje de terror por la historia de la fotografía.

El Jinete de la Guerra

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: “Ven”. Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

– Apocalipsis 6, 3-4

Uno de los primeros fotógrafos de guerra es Felix Beato y uno de los primeros en captar imágenes en medio oriente.

Fotografiando desde 1851, año en que se cree compró su primera cámara en París, se dedicó a viajar junto con su socio James Robertson, fotografiando en Grecia y Jerusalen.

En 1858 fue cuando llegó a registrar las consecuencias de la Rebelión de inda que había sucedido un año antes.

Viajó por Egipto, la India, y llegó tan lejos como China donde documentó la Segunda Guerra del Opio, fotografiando la campaña militar mientras se desarrollaba.

 

Felix Beato podrá haber sido uno de los primeros fotógrafos de guerra, pero el título de “padre de la fotografía de guerra” indudablemente que es de Robert Capa. Toda su visión sobre la fotografía de conflicto queda reflejada en su célebre frase “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es porque no te has acercado lo suficiente“. Capa se caracterizaba por estar en el centro del conflicto, en el momento en que sucedía, mientras que otros fotografiaban desde lejos, o simplemente esperaban que los eventos terminasen para poder retratar los efectos de la Guerra, Capa estaba en la vanguardia, entre las balas, literalmente.

La Playa de de Omaha fue uno de los puntos de desembarco del Día D, una brutal matanza y sangrienta tragedia producto de la fuerte oposición. El soldado que aparece en la fotografía se trata de resguardar del fuego enemigo, mientras Capa, al parecer de pie y entre el fuego cruzado se las arregla para tomar una foto donde, con el precario equipo, sale enfocada la cara y el rostro del soldado, quien posiblemente temía por su vida.

 

El Heredero de Capa bien puede ser James Natchwey, quien ha seguido la máxima de Capa de fotografía de cerca. En sus propias palabras dice en la página principal de su sitio web:

I have been a witness, and these pictures are
my testimony. The events I have recorded should
not be forgotten and must not be repeated

“He sido un testigo, y estas fotografías son mi testimonio. Los eventos que he registrado no deberían ser olvidados y no deben ser repetidos”
La Guerra es sobre todo sinónimo de sufrimiento, y Natchwey sin duda ha sido testigo de esto, y nos ha hecho a todos partícipes de este dolor, al mostrarnos lo que ha visto a través del lente de su cámara.

Se puede ver mucho mas de su forma de fotografíar y su manera de pensar al respecto en el documental War Photographer

 

Santiago Lyon es uno de los ganador del prestigioso World Press Photo, en los años 1998 y 1999.

Personas tratando de abandonar el país son aterrorizadas por un hombre armado que dispara sobre sus cabezas. Cuando mas de la mitad de la población de albania pierde sus inversiones de alto riesgo al inicio del año, vuelcan su ira contra las autoridades

World Press Photo

 

 

El Jinete del Hambre

Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: “Ven”. Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano.

– Apocalipsis 6, 5

Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino»

– Apocalipsis 6, 6

Kevin Carter se hizo famoso por una fotografía que lo llevó a sufrir las mas amargas críticas, problemas a los cuales se le sumaron la muerte de un amigo, las drogas y problemas familiares, que finalmente lo llevaron al suicidio.

La fotografía del niño y el buitre fue tomada en 1993, con la cual ganó el Pulitzer.

Por aquel entonces un niño famélico (llamado Kong), se encontraba muriendo a las afueras de su poblado y un buitre estaba al acecho. Carter, que observó la escena, lo fotografió. Esperó para tomar una foto mejor: con el buitre abriendo sus alas, pero no lo consiguió. Según él, consiguió recuperarse y continuar con su camino[…]La opinión pública entendió la foto como una alegoría de lo que sucedía en Sudán: Kong era el problema del hambre y la pobreza, el buitre era el capitalismo y Carter era la indiferencia del resto de la sociedad. La crítica se cernió contra él e intentó justificarse, alegando que el niño estaba muriendo y que la tribu se encontraba a unos 20 metros de el esperando su ración de comida. El niño murió por fiebre —dicho por su padre— en 2007“.

Werner Bishop quien fuese miembro de Magnum Photos (Agencia que fundó Robert Capa, junto a otros grandes), es conocido por su trabajo “Hambre en la India”

Muchos seguramente nos hemos saltado el almuerzo alguna vez, o nos hemos quedado sin tomar desayuno por salir apurados, o tuvimos hambre por un día particularmente largo. ¿Pero alguno ha experimentado realmente el hambre de días, el sentírse famélico, el desfallecer porque tu cuerpo no puede funcionar apropiadamente por falta de alimento?. Todas sensaciones que buscaba transmitir Bishop con su fotografía, y que realmente no podemos imaginar a no ser que hayamos vivido y experimentado en carne propia.

 

El Jinete de la Muerte

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: “Ven”.
Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.

Apocalipsis 6, 7-8

La Muerte es de las cosas que mas nos asusta en la vida, seamos creyentes o no, pensar en la incertidumbre, la inexistencia de conciencia, el fallecimientos de los seres queridos, de nuestra familia, amigos o simplemente de las grandes poblaciones a lo largo del mundo, ya sea por la guerra, el hambre, la avaricia o la despreocupación.

Es cierto que es uno de los aspectos mas tenebrosos de nuestra vida, pero también es cierto que muchos se las “han arreglado” para ver el lado mas amable de la muerte, el mas bello e incluso el mas poético.

Los capítulos Vida y Muerte de la serie Tales By Ligth, nos muestran al fotógrafo Stephen Dupont, que luego de una larga carrera como fotógrafo de conflicto se pregunta si alguna vez volverá a ver la Vida y la Muerte de la misma manera. Reflexiona sobre como los seres humanos somos excelentes en destruir el planeta y en destruirnos a nosotros mismo. Al mismo tiempo, luego de una vida de mirar la Muerte de cerca y sus horrores, se pregunta si no existe una muerte mas digna, mas bella incluso. En su búsqueda llega a Varanasi, India, La ciudad de la luz, el lugar mas sagrado en la tierra para los Hindus. Para un Hindu, morir en Varanasi es el ultimo camino a la iluminación.

La fotografía Mortuoria en la época victoriana, tuvo un gran auge en Europa, llegando hasta latinoamérica, incluso hasta Chile. La práctica consistía en fotografiar al cuerpo fallecido para recordarlo, a modo de homenaje, muchas veces fotografiado junto a sus familiares aun vivos. Particularmente emotivas nos pueden parecer las fotos de los llamados “Angelitos”

El niño muerto fue objeto de culto en las diferentes culturas desde la antigüedad. El culto varía dependiendo de la época y la cultura de que se trate. Se les enterraba con juguetes u objetos de uso cotidiano. En la Europa medieval, además de monumentos funerarios se colocaban epitafios con notas biográficas y frases que expresaban la pesadumbre y el deseo de perpetuar la memoria del niño muerto, invitándolo a tomar su lugar en el coro de ángeles. Por eso a las fotografías post mortem de niños, a partir del siglo XIX se les llamó de “angelitos”.

Wikipedia

 

 

El Jinete de la Victoria

Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer.

Apocalipsis 6, 2

Dejo el primer jinete para el final y así terminar con una reflexión, La fotografía nos puede mostrar el lado mas horrendo de la muerte, o también el mas digno, pero finalmente todos estos fotógrafos buscan lo mismo, el mostrarnos lo que sucede en otras latitudes del planeta, y que así podamos tomar conciencia, conciencia de la fragilidad de nosotros mismos, de la fragilidad del ser humano, de la fragilidad de la propia vida, la cual debemos valorar. Buscaban que al final de día el hombre pueda salir victorioso y darse cuenta de sus errores, aprender y seguir adelante con éxito.

 

 

Comentarios

Adolfo Merino

Twitter: @_dercein "No te tomes la vida demasiado en serio. Al final, no saldrás vivo de ella"