Bar Serena

Barrio Brasil es conocido para la mayoría de los santiaguinos y sus visitantes como un sector que posee una marcada identidad histórica y patrimonial, el cual se enmarca y forma parte del autónomo Barrio Yungay, y donde el gran simbolismo lo ocupa la Plaza Brasil; espacio de esparcimiento y escenario de diversas actividades culturales, apreciadas por todas las generaciones.

Asimismo en calle Brasil se puede encontrar diferentes opciones de restaurantes, bares y cafés, los cuales con sus destacados letreros y promociones invitan a clientes a pasar un momento de recreación, probar una variada carta de tragos y degustación gastronómica. Es en este contexto que queremos destacar un lugar en particular, el cual a diferencia de los vecinos locales, pasa generalmente desapercibido, y sale de todo arquetipo modernista bohemio, pero que posee una gran trayectoria, logrando aún mantener la verdadera esencia del concepto de “Picada”.

Nos referimos al Bar Serena, ubicado en calle Brasil 437, donde su data aún es una incógnita, ya que se ha llegado a decir que posee alrededor de 150 años de existencia, pero aún no es una información comprobable. Aún así es uno de los pocos restaurantes que mantiene ese valor de lo antiguo, lo histórico y pone a prueba un memoria emotiva.
Al lugar solo lo identifica un toldo verde, con su nombre muy desteñido, que apenas se ve, resaltando mas los letreros de los precios módicos de colaciones que ofrece el sencillo local. Donde se destacan un plato de cazuela con ensalada por $2.500, un plato de pollo arverjado por $2.800 o lo tradicionales sándwiches de pernil, arrollado o chacarero, entre otros ofrecimientos del menú.

Al ingresar al tradicional y sencillo lugar se observa unas cuantas mesas con personas comiendo y bebiendo criollos platos, como también una larga barra con sillas altas. Desde el otro lado nos recibe don Hernán, quien es el encargado del bar, vistiendo una cotona azul y con un alegre saludo nos invita a sentarnos, mientras él corta rodajas de naranja para depositarlas en un par de vasos, que posteriormente llena con chicha dulce desde una garrafa.

Todo el lugar se encuentra decorado de elementos muy simbólicos y antiguos, tales como una radio cassette que suena a distancia, santitos, fotos en blanco y negro, y una serie de objetos que traen a la memoria épocas de antaño. Asimismo al preguntar a don Hernán por la historia de Bar Serena, no sorprende como inmediatamente le cambia su rostro, volviéndose nostálgico. Y aunque al principio expresa no querer hablar del tema, poco a poco sus palabras salen para expresar que ya el lugar no es el de antes, que en cualquier momento se va a terminar. Y lo que fue antes fue un espacio para tertulias entre trabajadores ferroviarios, o habitantes del vecindario antiguo, hoy solo es visitado por unos cuantos jóvenes y personas que le tienen un cariño y respeto al lugar, pero que ya no es lo mismo, simplemente porque hoy cuesta que se ponga en valor la tradición de un ayer.

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Carolina Ibarra

Periodista, investigadora, editora, redactora, fotógrafa.

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