Comentario de Teatro: La Pichanga

Llegué al parque forestal y me recibió como siempre, lleno de gente, de los malabaristas que se toman la salida del MAC, de esos carritos donde las señoras te venden galletas, con la música callejera que le da ese ambiente de trasfondo, como si fuera una película con su propia banda sonora. En este contexto fui a parar al Anfiteatro del Bellas Artes, a un costado del museo, a ver la obra La Pichanga, de la que no sabía más que lo que había leído en el afiche publicado en la página del anfiteatro, pero que me llamaba profundamente la atención, la verdad, no resulté decepcionado, muy por el contrario. Una obra que entrega carcajadas, llantos intensos y reflexiones profundas.

_mg_5986Una cancha, un grupo de las más diversas personas gritando durante varios minutos a la Presidenta que quieren jugar a la pelota con los políticos corruptos que se duermen en sus cómodos sillones en el Senado. Suena un pito, como marcando el final de un tiempo todo se pone oscuro. Un consultorio, donde un payaso pide un poco desesperado, suplicante y  enojado ayuda para su amigo enfermo. Doctores al otro lado de la ventanilla que aseguran que no pueden hacer nada, porque el sistema no se los permite, le dan instrucciones, horarios y soluciones que no solucionan nada. Situación que termina con tal personaje en camilla, en  medio de un pasillo buscando por sus propios medios encontrar la cura.

Un comienzo que nos da cuenta de una obra rápida, pero muy cercana, con personajes extremadamente bien hechos y con una sucesión de eventos en apariencia inconexa pero que le dan una aura de dramatismo increíble y que de a poco van develando, como todos y cada uno de los personajes quedan íntimamente relacionados.

Es una historia de la gente, como la vida misma, y como nos cuenta Da
vid Gajardo, dramaturgo de la compañía, “basada en historias y personas reales”, lo que le confiere a la trama y a lo que cuentan, un valor añadido, ya que uno se siente, en mucho más de una situación completamente identificado con lo que se ve sobre las tablas.

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La compañía Ocaso Teatro ha logrado reunir los elementos y personajes tal vez más inconexos y en apariencia lejanos entre si, justamente como los ingredientes de una “pichanga”, para unirlos en una obra que funciona, entretiene, y  que te hace reflexionar sobre los aspectos mas básicos de la sociedad chilena y la psicología de las personas.

 

Adolfo Merino

Twitter: @_dercein "No te tomes la vida demasiado en serio. Al final, no saldrás vivo de ella"