Moises Hasson: el coleccionista de la Sátira Política Chilena

Hace un tiempo se publicó el libro “Sátira Política en Chile”, de NautaColecciones, el cual recoge 150 años de publicaciones satíricas sobre la política en nuestro país.

La sátira es un género periodístico donde el humor, la literatura y el dibujo, se combinan con un objetivo político. Sus primeras expresiones en Chile se remontan a la elección de diputados en 1811, e inicialmente se trató de pasquines y volantes callejeros a través de los cuales partidarios y detractores de la Junta de Gobierno se dedicaban mutuamente versos burlescos. Entre estos destacó La Linterna Mágica, un periódico redactado por Manuel de Salas, que dedicó sus mejores chistes a ridiculizar al caudillo penquista Juan Martínez de Rozas.

Memoria Chilena

En Captura Cultura, tuvimos el placer de conversar con el autor de esta publicación, Moises Hasson, quien nos contó un poco mas de la obra y lo que significa para él.

Moises es ingeniero en informática, es magíster en Ciencias con mención en computación y luego de 25 años de experiencia en el área, continúa dado clases sobre su materia, la cual le apasiona de sobremanera. Pero su carrera y la docencia no son su única pasión, ya que es un concienzudo coleccionista y amante de la historia. Nos cuenta que se ha especializado en la creación más popular, en el PULP, Ciencia Ficción chilena y por supuesto en el cómic y la ilustración, colecciona revistas y libros, e incluso a comienzos de los 80′ publicó un fanzine.

Cuando le preguntamos sobre su motivación para realizar esta obra, nos habla de la importancia de la existencia de este tipo de catálogos, los cuales deben ser interesantes, y sobre todo que destaquen el producto nacional y lo muestren al mundo. “Como coleccionista e investigador valoro mucho la existencia de catálogos, o sea la lista o relación ordenada con algún criterio de libros,documentos, monedas y que generalmente contiene una breve descripción del objeto relacionado y ciertos datos de interés. Y por otro lado desde hace muchos años yo tenía innumerables libros en inglés con la historia de la ciencia-ficción profusamente ilustrados y de formato de gran calidad.  Fue la unión de estos dos elementos que me llevó a hacer este trabajo.  Nadie puede razonablemente coleccionar revistas sin saber cuáles y cuántas revistas se hicieron.  Y por otro lado esa relación debe ser entretenida, informativa. Y claro, la idea es que sirviera para todo el lector. Para el nostálgico, para el que estudia la materia, etc. Y si la recopilación es tan extensa, es porque la historia nuestra en esta materia lo es. Y es importante destacarla y mostrarla al mundo.  Yo dispongo de varias enciclopedias mundiales del cómic y Chile no aparece ni siquiera citado.  Debemos luchar para cambiar eso, para relevar nuestra historia“.

Me gusta mucho Hervi de la época clásica de fines de los 60 y 70. Su formación de arquitecto lo lleva a armar viñetas con mucha amplitud, y muy citadinas. De los más antiguos yo destacaría a Luis Fernando Rojas y Moustache (Julio Bozo). Hoy día destaco a Malaimagen por su asertividad para dar justo en el tema con pocas viñetas.

Todos hemos disfrutado en más de alguna oportunidad con el humor político, con los comentarios de Coco Legrand, antiguamente con Topaze, el Jappening con ja, y más actualmente con Mala Imagen, por nombrar algunos; nos hemos reído e incluso hemos reflexionado al respecto, pero, ¿es posible que este humor cambie nuestras percepciones, que influya en nuestra opinión?. Moises nos da su punto de vista: “Hay variados estudios al respecto, y no hay una respuesta clara. Por ejemplo se ha estudiado con experimentos la posible influencia del humor tipo stand-up comedy en la opinión y pensamiento de las personas respecto a la política.  No hay resultados determinantes.  En general el impacto es limitado, y de corto plazo. Pero –insisto- no hay aún una claridad al respecto. Hay situaciones en que afectados por estas caricaturas las han encontrado degradantes, y siendo personas de poder (por ejemplo presidentes de la república) han usado la fuerza para buscar resarcirse del daño.  Casos hay registrados: Pedro Montt que mandó apalear a un dibujante y a un editor; Alessandri (El Leon de Tarpaca) quien robó y quemó una edición completa de Topaze, etc“.

Sea existente o no esta influencia en el pensamiento popular, sea medible o no, lo que si podemos cuantificar es la rapidez con la que se genera hoy en día material satírico. Antiguamente las publicaciones tomaban semanas, hoy basta esperar un par de minutos y la web está plagada de “memes” ilustrando el suceso político del momento. “Lo que cambia fundamentalmente es el medio. Osea, si esa influencia existiera, se manifiesta de manera semejante, pero en otro envase.  Antiguamente era en los “periódicos de caricatura” (alrededor de 1880) y tomaba semanas.  Luego fueron las revistas (1900-1950) y tomaba días.  Luego fue la radio y la TV, y era de horas.  Ahora con Internet toma minutos, y además la puede hacer cualquiera“, comenta Hasson .

Una Joya incluida en el libro

El trabajo del coleccionista, es de pasión y arduo. Hay que ser un poco de todo, historiador, periodista, hay que atreverse a preguntar y a llamar por teléfono, y posiblemente uno de los grandes sueños de muchos es hacerse con ese “primer número” de la colección que mas les gusta. Moises se acercó bastante, si bien no es el dueño actual, pero al menos pudo poner sus manos sobre el primer número de “Poquita Cosa” e incluirlo en el libro para disfrute de todos nosotros.

Lejos de ser el coleccionista que busca apropiarse de los objetos solo para si, él nos demuestra que a través de la publicación de su libro todos podamos ser parte del disfrute de esta parte de la historia.

He encontrado publicaciones que no habían sido incorporadas en ningún estudio ni recopilación previa, y que –de hecho- solo he conocido ese primer número.  Me refiero a “Poquita Cosa” del año 1921 que pude ver en una librería de libros usados, y cuyo ejemplar solo logre me fuera prestado por el propietario para poder sacar imágenes e incluirlo en el catálogo. No está en la Biblioteca Nacional, por cierto“.

Finalmente reflexionamos sobre qué es lo que se ha satirizado a lo largo de la historia en Chile, y en pocas palabras es el Poder, “La sátira siempre será “al poder”. Quienes detenten el poder serán los sujetos de esta especie de “liberación”que el humor logra producir.  Ahora el cómo se la muestra será sujeto de la época.  Siempre está el contexto,los problemas del momento, las capacidades gráficas del momento, las habilidades de los artistas del momento, y los límites y tabúes que puedan existir en ese momento“. Concluye el coleccionista.

 

 

REY FELIZ: “Si los textos sirven para visibilizar cosas y para hablar de temas como la discriminación, el bullying o el VIH, bienvenidos sean”

Rey Feliz es el seudónimo que un joven profesional patentó al momento de aventurarse a mostrar sus escritos sobre experiencias personales. Letras que apuntan, en parte, al bullying y discriminación a las que se vio enfrentado por ser homosexual y no estar a la altura de los estándares que un colegio emblemático profesara.

Jorge Yacoman, director de cine: “Es lindo y quizás un poco romántico cómo la gente se une sólo por amor al arte”

El joven director, guionista y productor de cine chileno, Jorge Yacoman, a sus 29 años ha logrado construir una larga carrera en el área de lo audiovisual, quien ya se ha consolidado con varios cortometrajes y dos largometrajes (La comodidad en la distancia y Fragmentos de Lucía). Hoy apuesta por el género de la narración y escritura sacando a la luz su primera novela de ficción, “El Vestigio del Silencio”.

Claudio Pavez, director musical de FOJI: “falta desarrollar profundamente la música y el arte en el ámbito de la enseñanza escolar”

La Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile es una institución sin fines de lucro, la cual otorga un espacio de oportunidades para que niños, niñas y jóvenes con habilidades musicales puedan contar con un instrumento y formar parte de una orquesta, aun cuando sus familias no cuenten con los recursos necesarios para financiarlo.

Claudio Pavez es músico profesional, violista, y actualmente se desempeña como Director del Área Musical de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), quien accedió a hablar con Captura Cultura para contarnos un poco más del trabajo que realizan con los pequeños y jóvenes músicos que apuestan a perfeccionar sus habilidades y pasiones.

 

¿Cómo es el proceso de convocatoria y selección que realiza FOJI hacia los jóvenes y niños que quieran ser parte de la Fundación?

Los jóvenes músicos que quieran ser parte de la FOJI pueden postular a cualquiera de las 17 orquestas que son administradas directamente por la Fundación a nivel nacional. Son 14 orquestas regionales, una en cada región del país, y tres orquestas en la región metropolitana: la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, que agrupa a jóvenes de entre 18 y 24 años de edad, la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana, integrada por jóvenes de entre 14 y 18 años de edad, y la Orquesta Sinfónica Infantil Metropolitana, compuesta por niñas y niños de entre 8 y 13 años de edad.

Los procesos de postulación se abren a fines de cada año y tienen algunos requisitos: los postulantes deben estar estudiando un instrumento en una orquesta, ensamble, agrupación musical, institución de enseñanza musical reconocida o con un profesor particular. También hay algunos requisitos musicales como preparar y presentar ciertos repertorios o escalas, dependiendo de la orquesta, ya que los postulantes deben audicionar, ya sea presencialmente o a través de plataformas online.

¿Qué tipo de perfil es el que se busca específicamente?

Buscamos niñas, niños y jóvenes músicos que tengan algún nivel de conocimiento básico de su instrumento, que estudien el repertorio asignado permanentemente y que puedan asistir a los ensayos, para permitir el buen funcionamiento y rendimiento de la orquesta.

En su rol de director musical, ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar en la formación de jóvenes talentos? ¿qué es lo que rescata de estos procesos?

Muy positiva. A través de las distintas generaciones hemos podido apreciar cómo los niveles técnicos han mejorado, y cómo los jóvenes músicos becados por la FOJI se han ido proyectando a un alto nivel profesional, tanto en Chile como en el extranjero.

Según su opinión, ¿considera que la academia y el mercado se está abriendo a potenciar las habilidades musicales de niños y jóvenes, en especial en el marco orquestal? 

 

Pienso que falta desarrollar profundamente la música y el arte en general en el ámbito de la enseñanza escolar, entre primero y octavo básico, la etapa más importante de la educación. Creo que hay leyes que se quedaron en el pasado, que no permiten contar con profesionales especializados en esta etapa. Por otro lado, pienso que sí se ha ampliado el mercado de la cultura, sobre todo en los últimos cinco o seis años, donde han aparecido más orquestas profesionales. Sin embargo, el nivel de exigencia es mayor. Ya no sólo basta con tocar un instrumento sino que hay que ser profesional.

¿De qué manera se trabaja con los alumnos y duración de la formación?

Los jóvenes músicos que ingresan a la FOJI tienen clases con instructores profesionales y reciben también un apoyo psico-social y económico para desarrollar su talento musical. Además, tienen la posibilidad de postular a otras becas, estudios en el extranjero y fondos concursables, como los de compra de instrumentos de nivel avanzado. Nosotros participamos en una parte de la formación musical que corresponde a muchos años de estudio, dependiendo del interés de los jóvenes, que puede ir de uno a dos años hasta 12 años según el caso, y según la profundidad de conocimiento que quieran adquirir. Sabemos que no todos los jóvenes que viven esta experiencia orquestal van a ser intérpretes. Algunos van a concentrar su interés en otras actividades derivadas de la música, como pedagogía, composición o producción musical, y hay otros que se desarrollarán en profesiones que no están relacionadas con la música. Aun así, el instrumento se convierte en una compañía para siempre.

¿Existe un seguimiento posterior del paso por Foji al alumno o se les ofrecen otras instancias de participación?

Estamos viendo nuevas instancias como la formación de nuevos instructores y directores para orquestas de base, que son las que dependen de colegios, municipalidades, universidades, centros culturales u otras corporaciones públicas o privadas, de manera de seguir fortaleciendo el funcionamiento general del movimiento orquestal infanto-juvenil desde Arica a Magallanes. Sin ir más lejos, durante el segundo semestre de 2017 estaremos realizando cursos de dirección orquestal de nivel básico en regiones como Arica y Parinacota, Araucanía, Maule y la Región Metropolitana.

¿Cuáles son los proyectos que se vienen para lo que queda del 2017 y enfocados al 2018?

En lo que queda de 2017 tenemos programados conciertos con algunos grandes músicos y directores, como el maestro violinista Shlomo Mintz en el mes de octubre. En el mes de septiembre tenemos un homenaje a Violeta Parra con la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana, bajo la dirección de Guillermo Rifo, quien acaba de hacer una actividad similar en el Teatro Colón de Buenos Aires, con gran difusión. En el mes de agosto tendremos a Paolo Bortolameolli, con la Sinfonía N° IV de Mahler, y a final de año cerraremos con una actividad con el maestro Juan Pablo Izquierdo, quien dirigirá a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana, juntas, en un programa que tendrá como obra principal los “Pinos de Roma” de Ottorino Respighi.

Cristián Martínez, autor de “1977: Chacarillas on my mind”: “Por lo general los chilenos tratan de omitir el pasado”

Hace algunas semanas publicamos una nota sobre “1977: Chacarillas on my mind”, el primer libro de Cristián Martínez, “una obsesión que hace referencia a un episodio específico de la Dictadura: el discurso dado por Augusto Pinochet en el cerro Chacarillas, el 9 de julio de 1977“, los describe el autor.

Cristián habló con Captura Cultura y contó su experiencia sobre lo que significó escribir este libro, y abordar una temática que había pasado desapercibida para otros escritores, pese a lo mucho que se ha escrito sobre esta época histórica en Chile.

A principios de los 90′ tuvo un fugaz paso por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Chile, en ese entonces no le interesaba la prosa, ya que quería ser poeta, pero se dio cuenta que eso no se enseñaba en una institución educacional.  Luego comenzó una pasión por la política, pero como un objeto de estudio, por lo que se decidió estudiar Ciencias Políticas, para intentar dilucidar los procesos que se dan en las sociedades.

Es autodidacta, y su formación está empapada de la premisa de tratar de leer todo, y nos recuerda, con respecto a esas ansias de escribir y leer una cita de James Joyce: “para aprender a escribir primero es necesario aprender a leer“, o sea, antes de ponerse a escribir primero hay que ser un buen lector y leer mucho, expresa Cristián.

¿Cómo nace la idea de hacer este libro?

La idea es la misma que la del prólogo, es la historia de una obsesión que comenzó hace unos 20 años atrás y fue escrita con una intencionalidad política: Hacer memoria sobre los civiles que participaron en Dictadura y que aún manejan grandes cuotas de poder y no han hecho un mea culpa por sus acciones pasadas. Y me llamaba poderosamente la atención que ningún escritor tomara el evento de Chacarillas de 1977 para novelarlo. Y aunque se han escrito infinidad de libros sobre la dictadura aún quedan episodios ocultos de ese periodo por explorar.

 
 

¿Cuáles fueron las dificultades al momento de escribirlo?

Las dificultades en el proceso de escritura no fueron tantas como supuse. Como venía rumiando esta temática durante tanto tiempo, tenía la estructura medianamente clara. Diría que el principal obstáculo era mi propia inseguridad sobre si sería capaz de transmitir las emociones e ideas que deseaba, pero por la reacción que he visto en los lectores, que me han señalado que con mi libro los he transportado a cómo era el ambiente social y a la infancia en los años 70 y 80, creo que si lo logré.

¿Cómo se reciben los libros de esta temática en Chile?

Creo que tuve suerte de publicarlo este año, en pleno periodo de campaña presidencial. Por lo general los chilenos tratan de omitir el pasado, y muchos dirán: “pero qué importa lo que sucedió en 1977”. A esa gente le diría que sí importa, porque uno de los candidatos a la presidencia es apoyado precisamente por casi todos los participantes del acto de  Chacarillas, los “Chacarilla boys” (ahora más viejos y en cargos de senadores o diputados). Además, en el último tiempo se ha venido dando la irrupción de una corriente en la literatura chilena que alguien denominó como la de “los hijos” y se refiere a las experiencias de quienes fuimos niños en Dictadura, donde creo que su máxima exponente es Nona Fernández.

¿Cómo ha cambiado la cultura literaria en Chile?

Primero habría que analizar qué tipo de cultura general poseemos, y creo que es muy pobre. Leemos poco, y nos expresamos mal (casi con monosílabos). Pero por otra parte, se agradece la proliferación los últimos años de pequeñas editoriales, como lo he visto en la Editorial Forja, que casi a puro pulso y por amor a la literatura siguen publicando sabiendo que sus tirajes deben ser pocos porque hay poca demanda, y los escasos lectores prefieren irse a la segura con una Isabel Allende o Pilar Sordo, pero hay todo un mundo de libros y autores por descubrir, se los aseguro.

 

 

Fundación Urbanismo Social: “Los barrios y territorios tienen un sentido de pertenencia con su lugar y comparten su historia”

Como simples ciudadanos solemos tener un vago conocimiento sobre la significancia de los proyectos de viviendas sociales y de este “derecho” a tener un lugar donde vivir, que por una parte fomentan los gobiernos a través de sus políticas públicas y subsidios a nivel nacional. Asimismo quizás vemos o valoramos estos procesos desde su lado arquitectónico, y no precisamente asociado a un trabajo conjunto con una comunidad que se comienza a involucrar con un nuevo espacio y territorio.

Urbanismo Social es una fundación que nació hace 9 años y han centrado su trabajo precisamente en este escenario, en el sentido de intervenir en los nuevos barrios enalteciendo el valor de las personas y las familias que allí llegan a habitar, más allá del beneficio de adquirir una nueva vivienda como tal.

Pilar Goycoolea, directora ejecutiva y Pía Monardes, directora del área de Gestión Ciudad y Territorio de la  fundación conversaron con Captura Cultura y nos contaron sobre las acciones sociales que ejercen en comunidades y la vinculación con el patrimonio cultural.

 

Tratamos de pasar de un sueño individual como es la vivienda propia, a un sueño colectivo que es un barrio en el que las personas se sientan orgullosas y felices de vivir y convivir.

¿De qué manera se consolidó Urbanismo Social como fundación?

Urbanismo Social nace hace 9 años. En ese entonces el nombre era Gestión Vivienda y trabajábamos en el desarrollo de proyectos de vivienda social que estuvieran bien localizados, con una arquitectura y construcción de calidad y participación activa de las familias involucradas. Sin embargo, al entregar estos nuevos barrios nos dimos cuenta que “la vivienda era el principio y no el fin de nuestra intervención”, llevándonos a ampliar nuestro horizonte y poner el foco en el urbanismo centrado en las personas, más que simplemente en la vivienda.

Desarrollamos proyectos de vivienda, barrio y ciudad, en base a un modelo de urbanismo social preventivo, que detona procesos sociales participativos y sostenibles a partir de una intervención física, buscando que las personas se sientan felices de vivir en el lugar que habitan. Para lograrlo trabajamos en tres áreas o escalas de intervención: vivienda, barrios y ciudad y territorio, cuyo común denominador es el carácter preventivo con el que se trabaja.

A partir de la experiencia en los años de trabajo con comunidades. ¿Cuáles son las deficiencias que siguen existiendo en el área planificación barrial? y ¿cómo trabajan para apuntar a mejorar estas?

No existe una política pública enfocada en la prevención del deterioro de nuevos barrios de vivienda social. Como Fundación tenemos un modelo de trabajo que permanece durante los tres años posteriores a la entrega de la vivienda, trabajando con las familias en el fortalecimiento del capital social como base para la sustentabilidad física y social del barrio.

Para esto desarrollamos diversas líneas de acción enfocadas en integración con el entorno, vinculación con redes y acceso a servicios, mantención y desarrollo físico del barrio, fortaleciendo principalmente a los comités de administración en el caso de ser condominios sociales y el fortalecimiento de la organización comunitaria y de la convivencia en el barrio.

Tratamos de pasar de un sueño individual como es la vivienda propia, a un sueño colectivo que es un barrio en el que las personas se sientan orgullosas y felices de vivir y convivir.

 

 

En este último tiempo han estado trabajando en tres potentes proyectos, que son Núcleo Ochagavía, el Museo a Cielo Abierto PoblacionArte y Parque Metropolitano Sur, Cerro Chena. ¿Por qué estas comunas? ¿cómo se escogieron las comunidades en donde intervenir dentro de estas?

Como Fundación buscamos trabajar en territorios que detonen grandes procesos de desarrollo social, los cuales en el caso de Núcleo Ochagavía en Pedro Aguirre Cerda y PoblacioArte, en Cerro Navia, surgen de la invitación que nos hizo la empresa Megacentro en su intensión por generar relaciones de largo plazo con los entornos en donde se desarrolla su negocio.

En cuanto a la intervención de estos espacios, Núcleo Ochagavía se destaca por la decisión de Megacentro de apostar por convertir y re-significar este espacio, a través del “reciclaje urbano” diseñado por el Premio Nacional de Arquitectura, Juan Sabbagh. Para darle sentido al proyecto, era necesario el involucramiento activo de todos los actores del territorio, y el trabajo colaborativo entre ellos, tarea que se nos encargó como Fundación.

 

En el caso de PoblacionARTE, fue una iniciativa gestionada por los vecinos de la población Lo Amor Sara Gajardo, quienes a partir de un trabajo en conjunto con Megacentro y el acompañamiento de Urbanismo Social para el proceso participativo, consiguieron desarrollar el primer Museo a Cielo Abierto para Cerro Navia con un kilómetro de murales, obras artísticas que fueron la excusa para construir comunidad.

Por otro lado, el Parque Metropolitano Cerro Chena, es una iniciativa liderada por el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago, la oficina de arquitectura de Teodoro Fernandez (Premio Nacional de Arquitectura) y Urbana EyD, en donde nuevamente se nos invita a participar para fortalecer el proceso de involucramiento ciudadano con el objetivo de generar instancias concretas en las que la comunidad pueda interactuar con el parque que sueña y aportar insumos para el diseño del proyecto.

 

En estos tres proyectos hay un tema en común que es el apoderarse de espacios y ponerlos en valor como parte del patrimonio cultural de las comunas en cuestión. ¿Cómo los vecinos van tomando conciencia de sus espacios y deciden querer trabajar en su recuperación? 

Creemos que lo principal para ver en estos proyectos una real oportunidad de desarrollo para el sector, es el involucramiento activo de todos los actores presentes en el territorio. Para que la gente se apodere de sus espacios y los ponga en valor, es necesario que todos los actores quieran lo mismo y cada uno desde su rol aporte en ello.

Levantar un diseño de arquitectura con participación ciudadana se puede lograr, pero transitar desde la participación hacia un involucramiento activo de la comunidad y de los actores, requiere tiempo, recursos y profundidad en los procesos.

Para que la gente se apodere de sus espacios y los ponga en valor, es necesario que todos los actores quieran lo mismo y cada uno desde su rol aporte en ello.

Los elementos comunes en todas las propuestas de la Fundación, apuntan a trabajar de manera preventiva en los territorios, fortalecer a la comunidad a través de sus líderes locales, incluyendo a los gobiernos locales en cada acción que se realice en su territorio, siendo horizontales en los modos de actuar, y entendiendo que la obra urbana no es el fin, sino el comienzo de diversos procesos sociales que pueden detonarse a favor del territorio.

En general, a nivel de políticas públicas y a nivel de planificación urbana se abarcan lugares estigmatizados y llamados vulnerables. Según esta premisa, ¿cómo se podría generar una vinculación transversal entre ciudad y barrio?

Vivienda, Barrios y Ciudad y Territorio son escalas de intervención que deben estar íntimamente relacionadas. No se puede pensar en tener buenos proyectos de vivienda social si no está el componente de trabajo con las demás familias y desarrollo de comunidad. Asimismo, es necesario trascender el trabajo dentro de los barrios para vincularlo con su entorno más próximo, que es el territorio donde está insertado. Sólo de esta forma avanzamos para lograr una ciudad más humana, equitativa, inclusiva y sustentable, en donde se requiere inminentemente el trabajo de las tres escalas de nuestro modelo, pensando a la ciudad como un sistema integrado en donde cada escala es necesaria para su mejor desarrollo.

Además, creemos que la única forma que hace posible esto, es planificando y diseñando, poniendo en el centro a las personas e involucrando a todos los actores que inciden en el territorio, desde los servicios públicos, municipios, empresas, la sociedad civil organizada y de base. Coordinarse entre todos, es un gran desafío, pero es la única forma de construir una mejor ciudad.

 

 

¿Qué tan importante es la participación y recepción de los habitantes en la implementación de estas iniciativas sociales-culturales? ¿Existe un sentido de pertenencia con el patrimonio material e inmaterial?

Sin duda alguna el componente sociocultural es algo que día a día toma más fuerza dentro de los barrios y ciudades. Como Urbanismo Social una de las primeras cosas que hacemos al llegar a un barrio o territorio es ver el tema identitario y de qué manera se puede ver fortalecido con nuestro trabajo. Los barrios y territorios tienen un sentido de pertenencia con su lugar, comparten su historia y reconocen a sus personajes emblemáticos. Todos estos insumos se comparten con la comunidad y son parte de la evidencia de su compromiso, apego y pertenencia con el espacio que habitan. Poblacionarte es una galería de arte público en Cerro Navia que comenzó el año 2015, en donde a la fecha se mantiene la calidad de los murales, dado al cuidado que la comunidad tiene de ellos, al sentir que son parte de este proyecto y esta obra los representa. Con este ejemplo, que requirió el trabajo constante de 2 años de acompañamiento a los vecinos, se ve el involucramiento comunitario con esta iniciativa cultural, en donde además este museo aporta al desarrollo de confianza y nuevos modelos de interacción social.

¿Cuáles son los próximos proyectos que tienen como fundación de esta misma índole?

Los proyectos mencionados hacen parte de una de nuestras áreas de intervención: Ciudad y Territorio. En el caso del Parque Cerro Chena, justo ahora es la etapa de recolección de insumos para el anteproyecto, y dado el carácter metropolitano del proyecto, además de las acciones locales con la comunidad, se creó un página web con la que pretendemos recibir a través de una breve encuesta la opinión de todos los santiaguinos entorno a cómo perciben este espacio ciudadano.

Por otro lado en las comunas de Quinta Normal y Cerro Navia, comenzamos Mapocho Limpio. Un programa piloto de la recuperación del la ribera del río Mapocho, en donde los actores involucrados son la Intendencia Metropolitana de Santiago, Megacentro y las Municipalidades. El objetivo aquí es convertir el sector del actual cruce entre Carrascal y Cerámica, en un nuevo espacio público activo, de calidad, limpio y seguro, asegurando su sustentabilidad en el tiempo a través del involucramiento de todos los actores del territorio.

También estamos trabajando en la construcción de 2 nuevos proyectos de vivienda social en la comuna de Santiago, lo que hace muchos años se había dejado de hacer por los altos precios de suelo. Esto demuestra, que a través del trabajo colaborativo, se puede volver desarrollar vivienda social de calidad en el centro de la ciudad. Es devolver el derecho a la ciudad, es una gran apuesta de integración social.

*Si quieres ser partícipe como ciudadano del proyecto Cerro Chena, te invitamos a informarte de qué se trata en:  nuevocerrochena.gobiernosantiago.cl y contestar una simple encuesta en este link: bit.ly/2snoypb

 

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Observatorio Cité: La ONG que hoy pone en valor la historia e identidad de los cités de Santiago

En tiempos en que los cités para algunos son espacios considerados como viviendas precarias, y estigmatizados por el fenómeno del hacinamiento y llegada de migrantes. Para otros, estos lugares son motivo de valoración y visibilización que merecen ser entendidos desde su historia y desde la empoderación de los espacios versus la arquitectura moderna y actual planificación urbana.

Este el caso de la ONG Observatorio CITé , la cual se compone de un grupo de profesionales de diversas áreas, que surge en el año 2015  en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile, impulsados por una crítica enfocada a las estériles investigaciones académicas realizadas en las Universidades, las cuales no llegaban al territorio ni tampoco a los habitantes.

La geógrafa y directora de Observatorio Cité, Gricel Labbé conversó con Captura Cultura y nos contó sobre los lineamientos y acciones de la ONG, su proyecto “Patrimonio Oculto” y del próximo lanzamiento del libro “Historias de Cités”, lo que conforma parte de un Fondart.

“Nos constituimos en una organización sin fines de lucro para postular a proyectos culturales bajo el paradigma “socio-crítico”, en el cual la relación con el habitante y territorio ya no es investigador-objeto, sino actor-actor. La gracia de este paradigma es que utiliza metodologías co-construidas con residentes y eso es un fortaleza que permite comprender a cabalidad los fenómenos urbanos que estudiamos”. Especifica Gricel.

 

 

 

nuestra misión es simplemente visibilizar y darle voz a los que hoy en día no la tienen en el ámbito del desarrollo urbano

 

Los profesionales basan su trabajo bajo el paradigma teórico sobre el “Derecho a la Ciudad” planteado por el filósofo Henri Lefebvre, entendido en su generalidad como el derecho al acceso a diferentes oportunidades que otorga la ciudad y también posicionarse sobre el valor este uso de la ciudad versus el valor de cambio.

“En ese sentido, actualmente estamos enfocados al concepto del “Patrimonio Oculto”, como le hemos denominado, para hacer referencia a los discursos y prácticas culturales de los residentes de los cités de las comunas de Santiago “, nos señala la geógrafa.

¿Cómo se intenta concientizar a la ciudadanía y comunidades este “Derecho a la ciudad”? 

 En primer lugar, desde nuestro paradigma, nosotros con nuestros conocimientos universitarios no estamos sobre el conocimiento popular de los residentes, todo lo contrario, son ellos quienes nos entregan sus saberes (como es el caso del patrimonio oculto) y nuestra misión es simplemente visibilizar y darle voz a los que hoy en día no la tienen en el ámbito del desarrollo urbano.

Para llegar a conocer el “Patrimonio Oculto” empleamos metodologías de co-construcción. Entre estas metodologías por ejemplo, utilizamos un tablero de juegos que llamamos “citépolis”, similar a un tablero de monópolis, el cual trata de preguntas del cité y del barrio en particular. El juego funciona en la medida que los residentes participen tanto en la elaboración de las preguntas como en el mismo juego. Otra de las metodologías que utilizamos son los juegos con niños como el twister y el luche patrimonial, donde añadimos algunas preguntas sobre el cité para que puedan avanzar.

¿Existe o no participación?

Claramente el diagnóstico que hacemos como ONG con respecto a la participación y en específico al ejercicio del derecho a la ciudad es bastante bajo, en palabras de los propios residentes el sentido de comunidad se está perdiendo. En el mismo cité cada vez cuesta más que la gente utilice los espacios comunes. La gente piensa que no tienen derechos urbanos, que deben aguantar que se ponga un edificio al lado de su cité y gran parte de la culpa la tiene la institucionalidad que ha atomizado la participación ciudadana y la ha reducido netamente a lo consultivo.

Hace unas semanas la UC junto a la CchC dieron a conocer un estudio sobre la calidad de vida urbana de las ciudades del país, donde le Gran Santiago arroja una caída importante en este aspecto durante los últimos 5 años. Con respecto a esto ¿Cuáles son las principales deficiencias que aún no se han podido solucionar a nivel de políticas públicas y a nivel de autoridades locales y regionales?

Creemos que las deficiencias siempre han sido las mismas, pero es más fácil naturalizar los problemas enfocándonos en los efectos de aquellos, que en las causas.

Cuando las políticas públicas dejen de estar enfocadas en la demanda, cuando exista complementariedad entre los gobiernos locales, regionales y centrales, cuando no exista competencia institucional tanto al interior como al exterior de ellas, cuando se deje de mirar el territorio sobre el valor de cambio y se centre en el valor de uso, cuando las decisiones no sean partidistas y cuando pasemos de ser una ciudadanía peticionista a una ciudadanía que ejerza su soberanía podremos superar las falencias, ya que estas se encuentran ancladas principalmente en las instituciones.

 

Los cités en la actualidad, legado de un patrimonio cultural arquitectónico de carácter histórico, son de cierta forma categorizados como especies de guetos urbanos, agregándole un valor de precariedad  y asimismo invisibilizados. ¿Nos puedes contar de qué trata el proyecto “Patrimonio Oculto en los cités de la comuna de Santiago” y qué se quiere lograr con ello?

Para nosotros el concepto de gueto está mal utilizado, sobre todo entiendo que el gueto es un forma institucional de segregación residencial de una población considerada no deseada (Wacquant, 2000), como es el gueto judío de Venecia o los guetos negros estadounidenses. En ese sentido, aplicar el concepto de gueto a los cités porque presentan patologías urbanas es reduccionista. Sin embargo, está claro que hoy en día los cités cargan con un estigma, por ello es importante el proyecto Patrimonio Oculto, ya que mira más allá de la fachada y se centra en los discursos de los residentes de estos espacios que son de valor histórico para todos los residentes de Santiago.

Con respecto a los fundamentos del proyecto Fondart Patrimonio Oculto, en primer lugar, el interés y el reconocimiento sobre la primera vivienda social del país, el cité, como elemento patrimonial de la ciudad de Santiago se ha centrado mayoritariamente en la dimensión arquitectónica y/o material, y en donde el esfuerzo de protección y conservación se ha focalizado en estas características que la definen, parcialmente.

En ese sentido el Fondart Regional Patrimonio Oculto surge bajo la necesidad de rescatar los discursos y prácticas culturales de los habitantes de estos espacios, temática que no ha sido abordada debido al auge del patrimonio material. El proyecto busca visibilizar el patrimonio no formal e intangible con el fin de valorar y preservar el capital social histórico de los cites y dar a conocer la existencia de un patrimonio intangible intercultural mediante el rescate de las historias de vida.

“Patrimonio Oculto” contempla la intervención social-urbana-cultural para visibilizar el patrimonio intercultural de seis cités de la comuna de Santiago: Martínez de Rozas 2080, Blas Cañas 445, Esperanza 44, Gay 2560, Franklin 580 y San Francisco 328.

 

 

A partir de lo anterior existe el desarrollo de un libro basado en los cités, ¿Cuáles son las áreas a tratar, quienes participan y cómo será la difusión?

Parte de los resultados del Proyecto Fondart “Patrimonio Oculto” es la elaboración y entrega de un libro a los residentes de los 6 cités que trabajamos, ya que es un libro construído con entrevistas, historias de vida y luego de la aplicación de diferentes metodologías participativas. Por ello es fundamentar hacer la devolución a la comunidad, para que así ellos tengan las herramientas para proteger su patrimonio.

El libro consta de 5 apartados, en el primer apartado se define lo que es el Patrimonio Oculto en base a lo que nos dijeron los residentes entrevistados, aquí se pone en valor por ejemplo las festividades religiosas que tienen lugar en el espacio común, la solidaridad que caracteriza a los vecinos cuando uno de ellos cae en desgracia, algún personaje que para ellos era importante, incluso algunas leyendas y mitos. En el resto de los apartados se debaten conceptos como el mismo estigma del que son objeto los cites, también la dicotomía presentes en estos espacios sobre lo público-privado y la presión inmobiliaria a la que se ven sometidos estas viviendas.

Como organización ¿consideran que tanto a nivel gubernamental como de ciudadanía, existen deficiencias culturales y educacionales con respecto al valor de la ciudad y el patrimonio cultural?

Sí! es dramático, si nosotros no nos interesáramos en las historias y las prácticas culturales de los habitantes de estos espacios probablemente nadie lo haría y quedarían en el olvido, ya que no existen recursos ni tampoco se valoran otros tipos de patrimonio.

En los cités viven muchos residentes de la tercera edad, que han visto las transformaciones urbanas de Santiago en primera persona, ellos no estarán para siempre, por ello es fundamental poder rescatar estos discursos y visibilizarlos antes que se vaya perdiendo esta memoria colectiva.

 

Hoy estos lugares como cités y edificios antiguos son ocupados en su mayoría por migrantes, donde habitan en condiciones muy precarias. Según su opinión ¿Por qué creen que no se ha podido ejercer acciones sustentables y eficaces para enfrentar estas problemáticas de vulnerabilidad y hacinamiento?

Para responder está pregunta se debe primero entender por qué los migrantes llegan a estas áreas. A través de las entrevistas aplicadas en los cités que hemos estado trabajando los migrantes reconocen que en una primera instancia estas viviendas entregan cierto sustento al proyecto migratorio, en términos que son espacios ubicados en el área central, son viviendas asequibles, próximo a servicios y comercios, algo muy distinto de lo que ocurre con migrantes de la nueva ola los cuales se dispersan hacia zonas periféricas (donde se encuentran sus redes sociales y familiares) atisbando ciertos rasgos de una consolidación o estabilidad en el proyecto migratorio.

Los migrantes hacen un uso intensivo del hábitat (entendiendo no solo a la vivienda sino el entorno). En este contexto las transformaciones precarias a las que haces referencia, visibilizan una estrategia utilizada por ellos que les permiten ahorrar sobre la economía del hogar y así mantener el proyecto migratorio con vida, sumado a las remesas enviadas las sociedades de origen. Pero por otro lado, demuestran las falencias claras que constantemente a tenido el Estado en términos de la vivienda, la cual se agudiza con los migrantes.

Volviendo al tema principal, no se han podido ejercer acciones para enfrentar la complejidad migratoria en términos de la vivienda, porque se sigue replicando un modelo de política pública asistencialista. Los gobiernos locales se vieron con una ola migratoria y comenzaron a reaccionar a medida que las urgencias han ido apareciendo, esto demuestra la ineficacia existente. Aquello se suma que el derecho a la propiedad se encuentra sobre el derecho colectivo. Los inmobiliarios y/o particulares que arriendan estos espacios, solo buscan la ganancia sin importar la calidad de vida. Para ellos es el negocio.

¿Cuáles son los próximos proyectos de la ONG?

Nuestra idea es seguir trabajando al unísono con las comunidades para ejercer un derecho a la ciudad, que si bien suena utópico para muchos, es posible lograrlo, a través de la autogestión y autorganización.

En este sentido el concepto nos permite avanzar e integrar varias aristas de investigación-acción. La idea principal es tratar de postular a nuevos fondos que nos permitan desarrollar las temáticas y poder seguir trabajando sobre la co-creación. Ante esto la oportunidad desde lo institucional, es decir, la postulación nuevamente a un Fondart, está abierta. Sumado aquello seguiremos generando intervención que vayan en la lógica de la acción directa, es decir, que logren tener un impacto desde lo local creando soberanía ciudadana.

 

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Claudia Huaiquimilla, directora de Mala Junta: “Es una película donde vamos a poder vernos a nosotros mismos”

Durante muchos años el cine chileno nos ha sorprendido con grandes apuestas que han permitido identificar parte de nuestra identidad nacional e historia en sus diversas narraciones. Hoy una nueva apuesta se inserta en el área cinematográfica con grandes actores y temáticas que dejan reflexionando a cualquier espectador. Se trata de la película Mala Junta  y su directora Claudia Huaiquimilla  habló con Captura Cultura para contarnos de su rol como joven directora y la experiencia de llegar a la pantalla grande.

 

Claudia es una joven de origen Mapuche, quien estudió Dirección Audiovisual en la Universidad Católica, donde logró potenciar su carrera con su proyecto de título final, un corto que se basó en la celebración de una noche de San Juan al sur de Chile.

“Lo grabé en el sur de Chile con mi misma familia. Y son mis mismos familiares, mis mismos vecinos quienes actuaron, porque no tenía mucho dinero.  Entonces grabé ahí, y eso dio un poco pie a que surgiera esta idea de hacer un largometraje en el mismo sector y también hacer actuar al protagonista del corto” recuerda.

 

Cortometraje: “San Juan, la noche más larga”

Claudia en ese momento en que presentaba su examen de grado, nunca se imaginó las repercusiones que este tendría fuera de las aulas. “Pasó que mi productora de cortometraje, lo mandó sin avisarme a Sanfic. Y ahí  lo premiaron, y fue una experiencia súper linda de poder mostrarlo a más espectadores, porque para mí solo era un ejercicio”, nos cuenta.

El cortometraje recorrió festivales como el de Valdivia, Lebu, y otros nacionales, pero luego logró presentarse en la 35 va versión del Festival Internacional de Cortometrajes Clermont-Ferrand Clermont Ferrand, en Francia, donde recibió una mención especial. “Creo que ahí recién yo también me empoderé un poco de esta idea de ser guionista y quizás directora también de un siguiente proyecto” confiesa la cineasta.

 

 

Mala Junta es donde puse a full esta idea de intentar de hablar de personajes que son catalogados de problemáticos o son prejuiciados

 

 

“Mala Junta” el nuevo desafío

Huaiquimilla  cuenta que en  sus tres propuestas audiovisuales que ha realizado, ha tratado el tema de “niños problemáticos”. Y es esto lo que tienen en común San Juan y Mala Junta, donde en el primer caso está el niño pirómano, que no tiene estudios, y  en el otro donde se destaca el punto de vista del chico problemático y su forma de ver el mundo.

“Tú no puedes entender muchas de sus acciones, que pueden ser muy violentas o inexplicables, sino estuvieras mirando el mundo desde sus ojos. Entonces se entiende que toda acción conlleva  a una causalidad y creo que eso fue algo que llamó mucho la atención. Como de partida  hablar de un sur, que hasta ahora no se había mostrado, un poco más íntimo que está en la película, más real también. Al igual que  hablar del trabajo de un niño pirómano, y tratar de entender por qué hace lo que hace”.

Esta premisa es lo que incentivó a esta directora a contar la historia de dos jóvenes con perfiles muy marcados, donde uno representa a un niño mapuche (Cheo) y el otro a un niño en riesgo social (Tano), quienes logran entrelazar una historia común en un escenario muy particular, como es el sur de Chile (Valdivia).

“Mala Junta es donde puse a full esta idea de intentar de hablar de personajes que son catalogados de problemáticos o son prejuiciados, y poner al espectador en los pies de ellos, y que ojalá vivan con estos dos chicos esta amistad legítima”, expresa Claudia.

 

¿Por qué Mala Junta y no Buena Junta?

Tiene que ver justamente con que la gente a partir de ver esto, se hace una adicta de los personajes,  y evidentemente la etiqueta que todos conocemos es tal cual se ve al inicio de la película. Pero a medida que vamos logrando intimidad y un acceso privilegiado a lo que le pasa al personaje realmente, vamos sacando nuestros propios prejuicios. Entonces decimos “Oh este cabro, es el típico mala junta”. Y a medida que va pasando la película tú te vas cuestionando también el hecho de que a Cheo (Eliseo Fernández) y a Tano (Andrew Bargsted) los cataloguen así, porque finalmente parece que dos personajes problemáticos, que si se juntan el mundo va a explotar, o van a hacer una maldad terrible, finalmente se transforman en un refugio el uno del otro.  Además ambos carecían de muchas cosas emocionalmente, uno desde el ámbito familiar, el otro desde el social, y se complementan, entonces ambos aprenden el uno del otro.

¿Por qué decidiste grabar en tu casa de niñez en San José de la Mariquina?

Yo he vivido gran parte de mi vida en Santiago, pero mi papá vive allá, por lo que siempre hemos tenido un pie allá y acá. Entonces el campo para mí es mi segundo hogar , y la primera vez cuando hice el cortometraje, había compartido mucho con el verano con Cheo, que es mi primo. Y me llamó la atención lo particular de su mirada, de su visión del mundo. Llegué  a Santiago, y tenía que escribir una historia para un cortometraje para titularme, y yo no dejaba de pensar en él, en lo fascinante de su personaje y su mundo. Y como te digo fue una suma de factores, entre una fascinación por este chico con su historia y también por recursos. Que en el fondo con lo que yo más contaba era con un lugar para filmar impresionante, que hasta ahora no se había filmado en la historia de mi universidad.  Y quise aprovechar los recursos que yo sí tenía, y bueno ahí mi papá me iba a ayudar con el catering, íbamos a alojar en mi casa, iba  a actuar mi primo, mi vecino, entonces eso es como la suma de ambos factores, y después cuando el corto se mostró y ganó en Valdivia, se sintieron todos súper empoderados y además de verse en pantalla, fue algo súper bonito. Y cuando propuse hacer el largo, mucha más gente se sumó a esta idea de la comunidad.

 

 

La película logra involucrar al espectador con temáticas de mucha contingencia nacional, como es el conflicto mapuche, el impacto ambiental de una celulosa, la relación conflictiva de un hijo y su padre, que en su momento estuvo ausente y ahora debe hacerse cargo para evitar que este ingrese al Sename, entre otras. Como también ocupa el recurso de la imagen de la naturaleza y este encanto que tiene el sur de Chile. A partir de esto, Claudia destaca:

A mí lo que me gusta del cine, tiene que ver que no son juicios cerrados, sino que el buen cine generalmente lo que hace es plantear problemáticas, reflexiones y abrir el diálogo.  Entonces creo que a pesar que toca todos estos temas, no intenta dar una sola mirada, sino que permite cuestionarte, remecerte y hacer ver que esto está pasando, y está pasando en tu mundo real, no solamente en la ficción.

¿Aparte de los cines a donde está llegando Mala Junta?

Ya formamos parte del cine club escolar de la Cineteca, donde va a ser exhibido a finales de mayo en distintos colegios a lo largo de Chile, y en cada una de esas funciones va a ver un miembro de la película que va a conversar con los niños. Y aparte estamos intentando que distintos colegios, sobre todo los de Santiago, que vayan al cine y lo vean como una película educativa, además les enviamos la ficha de análisis cinematográfico.

Y por otro lado también estamos haciendo otras instancias, por ejemplo en Valparaíso se mostró a personas en situación de calle. Ahora en Talca va a ver una cárcel de menores que va a ir a ver una de las muestras. Estamos en conversaciones con un hogar Mapuche también de Santiago, para que vayan a verla con un conversatorio. También estamos escuchando nuevas propuestas, de gente que se interese por esta película, más allá del tiempo que estará en salas comerciales, que podrá ser muy cortito y que apela a solo un grupo de público. Entonces estamos viendo con las salas alternativas y también con gente que se nos ha acercado otro tipo de funciones, para llegar ojala a la mayor cantidad de gente posible.

 

¿Qué pasa en la actualidad con el cine chileno y la industria?

Creo que la contienda es desigual  para todas las películas, no estoy hablando solamente de Mala Junta, ni hablando aquí solo por nosotros. Es una cosa que aquí ya lleva años, que es súper difícil de combatir, que tiene que ver respecto a la cantidad de salas que por ejemplo nosotros podemos optar, los horarios, la cantidad de publicidad que podemos financiar también. Nos pasó que un cine uno de los empleados el ocupó el standing de la película para clausurar un baño, y cuando la gente reclamó, dijo bueno “es la globalización, tienes que entender que este tipo de películas no va a ser tan vista como la otra”. Entonces son pequeños gestos, que más allá del cine, igual  se está incorporado  en la población.

Ha sido muy difícil, pero creo que es una pelea que nosotros no hemos querido dejar de dar, y con los poquitos recursos que tenemos nos estamos ingeniando, estamos haciendo encuentros afuera de los cines, estamos intentando llevar gente, haciendo concursos, de hecho yo estoy un poco cansadita, pero un cansancio feliz de que estamos haciendo todo lo posible en base a los pocos recursos que tenemos.

 

En esta película hay presencia de actores potentes que también han participado en otros films que rescatan parte de la historia del país. ¿Consideras que hoy el cine chileno está recogiendo identidad, la historia y el patrimonio de Chile a través de sus guiones?

Rescato a Raúl Ruiz, que me encanta, la radiografía y el retrato que hace de nuestro país, y por ejemplo películas como de Aldo Francia que hace un retrato social muy potente, y son de años muy lejanos, pero también era una generación muy nueva en ese tiempo que estaba haciendo un cine consiente, un cine social y me gusta mucho, y fue gran inspiración también para esto.

Cuando llamé a los actores, obviamente no fue que ellos se sumaron por plata o porque iban a ver un proyecto mega comercial, sino porque vieron la historia, les encantó el guion, y les encantó también el punto de vista que yo proponía para tratar la historia.

Por ejemplo para Francisco Pérez-Bannen (Javier en la película) era un papel que hasta el día de hoy no había desempeñado, entonces creo que él tuvo que ver otros lados, a un personaje que está dejado,  con muy pocas herramientas e inteligencia emocional y que tiene un pasado del que no se ha hecho cargo.  Entonces creo que todo eso también le llamó y fue un desafío el trabajar un personaje que hasta ahora creo no se le había dado la oportunidad de interpretar.

 

¿Qué lo más gratificante que te deja esta película? 

Me deja varias cosas muy bonitas, que tiene que ver con el gran equipo que se fue sumando y creciendo en base de creer en el proyecto, que eso fue muy bonito. Generé lazos profesionales muy importantes,  no solo con jóvenes, sino también con grandes del cine como Miranda y Tobar, o los pos productores de imagen, de sonido, y creo que muchos del equipo se van a repetir en una siguiente fórmula. Y lo otro que con tanta puerta que se cerró, dejé de creer un poco en el proyecto, pero ahora que la hemos mostrado al público uno vuelve a creer en lo que hizo,  y que vale la pena seguir intentando para que llegue a todo el mundo, porque el espectador agradece y reacciona mucho con la película .

¿Próximo Proyecto?

Estoy escribiendo un guión en base a la investigación del personaje de Tano que tiene que ver con un centro del Sename, donde se va a ver ese mundo y estamos en proceso de escritura, de investigación porque al igual que Mala Junta, no quiero prejuiciar a mis personajes, entonces estoy  intentando conocer a niños, conversar con ellos, y ver si en el mejor de los casos, ellos pueden actuar, además de los otros actores que están en Mala Junta, que me encantaría seguir trabajando con ellos.

¿Por qué hay que ver Mala Junta?

Mala Junta fue calificada para todo espectador, y quienes la han visto justamente hablan de que es una película que puede ser muy familiar , en el sentido que al terminar creo que va a generar mucho diálogo, que hasta ahora la gente lo ha catalogado de muy necesario. Pero agradecen que es una película donde vamos a poder vernos a nosotros mismos con mucho humor, pero también con mucha emoción, y sin dejar de lado una reflexión social. Hasta ahora ha sido un relato que no ha dejado a nadie indiferente, y eso espero que le den una oportunidad al cine chileno antes de que salga de cartelera.

 

 

 

 

 

 

 

LeSensey y la cultura del Hip Hop: “Por lo general mis letras las dejo fluir y escribo lo que la pista me sugiere según mi estado de ánimo”

Daniel Muñoz es programador, comerciante independiente, pero nació con la música en la sangre. Lamentablemente aún no puede vivir de su pasión, pero eso no le impide crear y lanzar discos para dar a conocer sus letras. Se apoda como LeSensey, y es de Lampa, donde la cultura del Hip Hop se vive entre la hermandad y la hostilidad entre los grupos. Conversó con Captura Cultura y nos contó sobre su historia, música y su trabajo como solista.

Te invitamos a darle play al video y a leer la entrevista que le hicimos a Daniel con el tema “Soledad” de fondo.

¿Cómo es que decidiste dedicarte a la música?

Lo sentí en un momento determinado, pasó de ser un hobby a una pasión y luego a la necesidad de expresar lo que siento, lo que veo y creo. Además, vengo de una descendencia de músicos, e irónicamente soy el único de la familia que está sumergido en la música. Mi abuela tocaba batería en su juventud y mi abuelo, Enrique Venegas fue reconocido en su tiempo como “El maestro de los organillos”. En un momento fue el único de todo Latino-América que reparaba organillos y creaba melodías en los rodillos. Hasta le traían organillos de afuera del país para que los reparara o les cambiara la música. Y mi padre biológico era trompetista, así que asumo que vengo con esa carga genética del gusto por la música.

¿De qué manera se vive la cultura del Hip Hop en Lampa y en Chile?

Acá en Lampa hay harto hip hop, y harto grupo de rap, algunos muy buenos. Pero aquí y como en todo Chile, si bien existe mucha hermandad dentro de la cultura, también existe mucha hostilidad entre los grupos y muchas veces eso no permite que el rap de una zona surja o crezca lo suficiente como para pasar a ser parte de algo más grande. Pero el hiphop es así y ya lo vivimos de esa manera. Hoy en día, los sectores más organizados, lograron hacer crecer la cultura de tal manera que ya no vemos el hip hop como hace 10 o 15 años atrás, y por lo menos para mí eso es muy bueno, un gran avance dentro de la cultura, poder ver grupos que sean capaces de vivir del rap sin cambiar su esencia, sin caer en el morboso juego de los sellos de antaño es hermoso, poder oír raperos en los medios y en grandes festivales haciendo el rap que ellos quieren hacer, diciendo lo que quieren decir, es simplemente maravilloso.

¿Vives de la música o es necesario que realices otros trabajos?

Me encantaría, pero aún no. Soy independiente, programador y comerciante, es decir, vivo de mis inventos y mis negocios.

¿Cómo fue la experiencia de que tu música sonara en televisión y en la radio?

Fue muy bonito ver llegar mis creaciones musicales a la pantalla chica y a la radio. Como te comentaba anteriormente, sonamos un tiempo en los medios, en una época mas bien difícil dentro de la cultura. En donde el rapero aún no tenía asumida la idea de oír raperos en radio y tv sin pensar que “se habían vendido” y los medios no daban tanto espacio como hoy en día a géneros como el rap. De todas maneras sirvió más que nada para darse el gusto de haberlo logrado, ya que por cosas de la vida, todo eso no tuvo mucha repercusión en ese momento en mi carrera musical porque en ese mismo lapso nos separamos con mi compañero en ese entonces y yo me tomé un receso musical durante un par de años.

¿En qué te inspiras para tu música?

La verdad soy re malo para proponer o buscar temáticas, por lo general mis letras las dejo fluir y escribo lo que la pista me sugiere según mi estado de ánimo y no me guardo nada, escribo todo lo que me va naciendo, independiente que sea bueno o malo, con la idea de liberar eso y dar paso a nuevas ideas que muchas veces son mejores que las anteriores. Ya después leyendo las letras, otro día y en otro estado anímico, selecciono lo que se graba y lo que se quedará guardado en el PC como una letra más.

 Háblanos sobre el proceso de tu disco como solista

“Al otro lado de la vía” (AOLDLV) parte de la necesidad de sacarme la mierda que tenía adentro, desde que volví a hacer música en el 2010 hasta la fecha, he vivido muchos procesos internos, no todos malos, pero si, algunos muy fuertes e inconscientemente busqué la música para poder expresar todo eso que sentía. Sin ánimo de sorprender, solo de expulsar, de hecho unos de los primeros temas que escribir de este disco fueron: el single que lleva el mismo nombre “Al otro lado de la vía” y “Soledad”. En los que siento que logro desgarrar mi alma entre palabras y ponerla sobre una pista, siempre tratando de hacerlo como yo lo haría, ya que no me gustaría sonar como la copia de otro rapero.

 

Descarga el Disco “Al otro lado de la vía”

 

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Paulina Bunster: La artista que le da vida, color y utilidad a objetos de cerámica

Estudió arte con mención en escultura, restauración de patrimonio cultural e ilustración. Paulina Bunster, vive en Calera de Tango, junto a su marido y sus dos hijos, dibuja todos los días, da talleres de acuarela y hace 6 años que creó la marca Objetos Muk, la cual está dedicada a los objetos utilitarios hechos de cerámica.

Lo utilitario se toca, se usa, se limpia, se riega… ¡se vive!

Paulina habló con Captura Cultura para contarnos sobre su trabajo y la dedicación que le entrega a lo que ama: la cerámica, el dibujo y el arte en general.

Lo de estudiar arte para ella no fue un llamado, ni una imposición, o una decisión, en realidad fue más bien el curso natural de su vida, fue algo inevitable, habiendo dibujado durante prácticamente toda su vida. “Creo que nunca decidí estudiar arte. Desde que tengo recuerdo era un hecho, jamás me lo cuestioné puedo decir que no sabría vivir de otra forma“, nos comenta.

Cuando le preguntamos sobre las dificultades de vivir del arte en Chile, reconoce que es algo difícil, y que en realidad no muchos logran hacerlo. Pero es algo que debe costar para poder aprovecharlo y disfrutarlo: “Sin duda no es fácil vivir del arte en Chile, pero no creo en la versión del artista incomprendido en el mundo. Por lo menos para mí, este es un estilo de vida y me siento afortunada de poder hacer lo que me apasiona y vivir de esto. Tal vez si fuera fácil no sería tan emocionante y satisfactorio“.

Ha expuesto en diversas galerías y museos como la Animal, Marlborough, Espora, Artespacio, MAVI. También ha participado en ferias como Ch.A.Co, Bazar ED y  actualmente se encuentra en Pura Cerámica 2017.

Con respecto a la acuarela, que es una de sus pasiones, nos cuenta cómo vive el proceso creativo. Si bien da clases y talleres a quienes quieren aprender, no deja de  lado la experimentación y la creación de sus propias obras, “Con la acuarela estoy en constante experimentación. Me gusta mucho la botánica y la ilustración de personajes pero como hago clases esto me impulsa a estar en constante búsqueda y tratando de lograr todos los estilos pasando por lo abstracto y el paisaje“.

 

Objetos Muk

Trabajando en su taller le da vida a bellos objetos que la gente utiliza, no son simplemente piezas decorativas, o esculturas para poner sobre el librero, sino que son platos, tazas, cosas que se usan en la vida cotidiana, por lo que alcanzan una categoría diferente a la del puro arte por lo estético.

Trabajo sola en mi taller donde elaboro y pinto las piezas. Muk es el resultado de un desafío personal que pretende fusionar arte y utilidad para llegar a un público más amplio que el que abarca el arte. Sin dejar de lado mi propia iconografía, el objeto utilitario me cautivó, porque tiene una relación más cercana con las personas que la obra netamente artística. Lo utilitario se toca, se usa, se limpia, se riega…..se vive!

Finalmente Paulina nos deja una reflexión sobre la vida y lo que significa luchar por hacer lo que te apasiona:

Pienso que la vida es una y estamos acá para disfrutar cada momento. Para mí hacer lo que me apasiona es fundamental. En ocasiones la vida es dura y te enseña a golpes, siempre hay problemas pero cuando amas lo que haces hay un motor que no te deja bajar los brazos“.

Revisa mas del su trabajo en https://www.instagram.com/objetosmuk/

 

¿Qué te parece el trabajo de Paulina?