Familia Saavedra

Familia de Chinchineros y la rectificación de Publimetro

El 15 de febrero del año pasado el diario Publimetro y otros medios de comunicación digital publicaron una noticia titulada “Chinchinero y su loro fueron detenidos tras robar un sombrero”, en la que se acusaba de  hurto a uno de estos artistas. Como fotografía de la noticia se utilizó una donde aparecía Guillermo Saavedra, quien no tenía relación con el suceso. Publimetro y los demás medios lamentaron profundamente la confusión, ya que la familia Saavedra sufrió acusaciones infundadas y burlas de sus compañeros de labor.

A un año de este evento Publimetro publica un reportaje sobre el trabajo de esta tremenda familia dedicada al arte musical.

El Templo Votivo de Maipú se alista para celebrar al Roto chileno, con bailes, música y alegría. Los artistas comenzaban a llegar y una familia no podía estar ausente, una que rebosa tradición.

Esto fue justamente lo que quiso premiar en 2013 el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes con su reconocimiento”Tesoros humanos vivos”, el que fue concedido a una familia que se viene luciendo desde hace décadas: los Saavedra Toledo.

Guillermo Saavedra

Organillero de tradición, aprendió a sus ocho años a tocar lo que él llama “la batería chilena”. Su talento, profesionalismo y amor por lo que hace lo ha llevado a recorrer todo el mundo porque efectivamente es un tesoro: si en Europa se exhibe en museos, en Chile él lo hace vibrar.

El tesorero de la Corporación Cultural de Organilleros no sólo gusta de compartir su arte sino que “también construyo mis instrumentos, tenemos un taller en la casa donde vamos creando”. Pero su camino no ha sido solitario, su familia lo acompaña.

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El “Chinchinero”: Icono del patrimonio cultural chileno

Al chinchinero lo reconocemos como un personaje que es parte de nuestra cultura popular chilena, actividad que nace en Santiago durante la década de 1920, y donde es pionero Lázaro Kaplán, artista que acompañado de un organillo tocaba el chinchín y el bombo. Es así como a través de los años esta tradición fue imitada por otros músicos, entre ellos, Héctor Lizana Guitiérrez, quien en el año 1936 acompañaba a un organillero por las plazas y calles vendiendo pelotas de aserrín, convirtiéndose posteriormente en un reconocido chinchinero, quien impuso el particular baile y movimientos como se conocen hasta hoy, transformándose en un oficio de herencia familiar Organillo Lizana.

Estos personajes recorren las calles de Chile con un bombo en su espalda, golpeándolo con un par de varas, como también, llevando arriba de este dos platillos que los hace sonar en coordinación con una cuerda que se ata en uno de sus zapatos. Es así como el chinchinero vestido con un particular traje formal y sombrero ejecuta dinámicos y acrobáticos pasos para deleitar al público.

Durante el año 2013 la Corporación Cultural Organilleros de Chile se convirtió en la primera organización de Valparaíso nombrada como “Tesoro Humano Vivo 2013”, distinción entregada por el Programa de la Unesco, el cual fue implementado en Chile a través del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA). (prensa.ucv.cl).

Hoy esta tradición, parte del patriomonio cultural de Chile sigue vigente en las calles, quizás ya no es tan común verlos acompañados de organilleros, pero si poniendo en escena a grandes y pequeños, deleitando con sus particulares sonidos y bailes al público interesado a cambio de un aporte voluntario.