OH! Stgo: Una oportunidad para explorar los rincones de la ciudad contemporánea

A pesar que nos estamos moviendo constantemente dentro la ciudad , no siempre nos detenemos a observarla con inquietud o explorarla desde sus dimensiones arquitectónicas y áreas públicas. Es por esto que suele ocurrir que en el Día del Patrimonio, ocurre el fenómenos donde se ven grandes cantidades de personas visitando lugares que en general están abierto durante todo el año.

Bicipaseos Patrimoniales: 5 años pedaleando a través de la cultura

Bicipaseos Patrimoniales comenzó un 15 de enero del año 2012, con una propuesta diferente de recorrer la ciudad, y de enseñar a la gente sobre cultura y patrimonio. Cinco años y 50 recorridos más tarde, se han consolidado como una de las mejores formas de culturizarnos sobre nuestra ciudad de Santiago, de forma divertida, sana y en familia.

Pablo Arriagada, actual presidente de Bicipaseos Patrimoniales conversa con nosotros y comparte la experiencia de lo que han logrado en estos 5 años, desde que algunos amigos se decidieron a recorrer la ciudad en dos ruedas hasta convertirse actualmente en parte del foro mundial de la bicicleta.

Los Amigos

Quienes conforman este grupo son tan diversos como los recorridos que ellos mismos realizan, historiadores, arquitectos, diseñadores, profesores, productores culturales, un antropólogo y hasta un informático, son quienes mes a mes, crean, diseñan y ponen en práctica los recorridos de los que podemos disfrutar sobre dos ruedas. Todos trabajan, y es en sus momentos libres es que dan vida a este proyecto, son profesionales, amantes de la bicicleta, pero que por sobre todo, son amigos que aman la ciudad y la valoran de una forma positiva. Pablo nos comenta sobre los inicios de Bicipaseos: “Así entre una inquietud un tanto por el amor a la ciudad y una inquietud entre amigos, surge bicipaseos, tratando de desmarcarse un poco de las lógicas con las con que tradicionalmente se mira el patrimonio, donde los grandes edificios y los grandes museos llevaban la pauta. Sin embargo se decidió tomar un camino y un pedaleo, hacia un patrimonio mas cercano y también un patrimonio con una perspectiva crítica.”

Francisca Vargas y Nicolás Aguayo son los fundadores, que desde trabajos anteriores decidieron darle un giro a la forma de recorrer la ciudad y se les ocurrió la genial idea de hacerlo sobre dos ruedas.

Buscaban no sólo que la gente aprendiera de patrimonio, que no sólo fuera ver fachadas y edificios viejos, si no que hubiera una reflexión activa sobre lo que significa vivir en una ciudad, no es solo historia, si no que son las actividades que la conforman, las personas, los sucesos y anécdotas que han marcado hitos en nuestra sociedad, ya que no solo es patrimonio aquellas construcciones desvencijadas, es mucho más, eso es lo que bicipaseos nos invita a conocer.

2Los Primeros Bicipaseos

Comenzaron recorriendo los cités de Santiago, y luego con un tour llamado “Santiago Amoroso”, el cual recolectaba historias tórridas sobre amoríos que habían sucedido en diversos lugares de la capital, pasando por el icónico motel Marín 014 y el ya desaparecido Hotel Valdivia, contando por ejemplo como la escritora Maria Luisa Bombal le disparaba a uno de sus amantes a plena luz del día en lo que fuese el Hotel Crillón, ahora convertido en una tienda Ripley.

Por ese entonces,  se comenzó a vivir un auge respecto a las organizaciones patrimoniales: “El año 2012 se provoca un boom de diversidad de organizaciones ciclistas, hay una comunidad que está muy conectada, y simultáneamente el mundo del debate patrimonial, de las organizaciones patrimoniales y de la defensa de los barrios, también está de alguna manera está viviendo un cúspide” nos comenta Pablo.

Fue clave también el hecho de que en verano, las noticias se centran mucho más en las actividades fuera de la ciudad que en otro tipo de cosas, esto, mezclado con el original tema de la ruta “Santiago Amoroso”, que se hizo en febrero de ese año, creó el caldo de cultivo perfecto para que la agrupación se hiciera notoriamente conocida entre los ciudadanos de Santiago que buscaban formas entretenidas de luchar contra el calor veraniego.

Pero no todo fue “suerte”, también las gestiones realizadas por el grupo tienen un gran mérito, ya que desde un inicio comenzaron a acercarse tanto a las instituciones encargadas de preservar el patrimonio en Chile , tales como la DIBAM y varios de los museos de Santiago, como a los ingentes grupos de ciclistas que también por la época estaban naciendo. Por lo que no sólo las personas que gustaba de la bicicleta los comenzó a conocer, si no que fue una explosión masiva que llegó a todo el mundo, llegando a congregar mas de 500 personas en sus primeros recorridos.

La compleja planificación

No todo es andar en bicicleta y hablar sobre los lugares que se visitan con la gente, para poder llegar a eso deben suceder muchas cosas y se deben de coordinar diversos factores para que esto ocurra. Por supuesto, desde la planificación inicial del concepto de la ruta, hasta verificar que en el lugar se puedan acomodar cómodamente docenas y docenas de personas con sus bicicletas, hasta lo que significa solicitar escolta a Carabineros.

Todo comienza generalmente en algún bar, con una conversación en alguna casa, o una idea que surge de alguno de lo integrantes; durante estas conversaciones, algunas formales, y otras no tanto, se deciden los aspectos generales de la ruta, el concepto general y los lugares que se van a visitar y las calles por donde se deben mover los ciclistas para llegar a las diferentes paradas. Una vez que este “guión” está armado, deben hacer lo que ellos llaman “ruta de prueba”, donde hacen la ruta completa, y verifican justamente que sea factible, que no exista complicaciones o problemas en las calles, que estas sean seguras, de fácil acceso y que se escuche lo que los encargados deben hablar en cada uno de los lugares.

La última etapa es mas bien una transversal, ya que tiene que ver con todo el proceso burocrático, esto principalmente conlleva solicitar a la Intendencia, una escolta de carabineros que los resguarde durante todo el trayecto, para que los autos puedan respetar de la mejor forma a los ciclistas que pareciese que “invaden” las calles, pero que solamente buscan aprender y recorrer una ciudad llena de secretos.

Todos estos esfuerzos se hacen sin los ánimos de recibir una remuneración monetaria, esto hace que lo más complejo, según Pablo, sea la falta de tiempo que le pueden dedicar a cada ruta: “Lo que más se dificulta con el trabajo tiene que ver con el tiempo, como nos gusta que las rutas estén bien realizadas, como nos gusta que el relato tenga una perspectiva crítica, algo que además invite, que entretenga mirar la ciudad, a querer transformarla, eso requiere tiempo. Así que lo más complejo es la falta de tiempo“, nos comenta. Pero asimismo buscan una satisfacción que va mucho mas allá, que la gente reflexione, que comprenda más sobre el lugar donde habita, y que últimamente aprenda a querer la ciudad. Es muy importante destacar no solo la ayuda de seguridad, sino que hay diversas agrupaciones culturales y de otros tipos que ayudan y complementan la labor de los integrantes de Bicipaseos, La Bicicleta Verde, por ejemplo, facilita sin costo alguno varias bicicletas para cada uno de los paseos para que aquellas personas que no poseen una, puedan disfrutar de esta actividad, el GRC, o Grupo de Rescate Ciclista siempre apoya a quienes van a disfrutar del paseo, ayudándolos cuando tienen problemas mecánico, una rueda pinchada, una cadena que se sale, o cualquier desperfecto que pueda suceder en el desarrollo del paseo.

1

El “Boom” Cultural

Hace varios años atrás, el contacto que tenía la gente con el patrimonio no era mas que el típico paseo de curso que se hacía al museo, que era una paseo “estático”, era como ver una foto, o algo detenido en el tiempo, donde tampoco uno podía interactuar mucho, ni hacer muchas preguntas. Esto, a lo largo de los años ha cambiando notoriamente, donde ahora los recorridos son mucho mas inclusivos, se premia la curiosidad, y no solo dependemos del colegio para aprender sobre patrimonio e historia. Varios son los grupos que se dedican a hacer este tipo de actividades y la gran mayoría de ellos son gratuitos. Bicipaseos Patrimoniales es sin duda parte de este boom, en donde también ahora la gente no es solo un consumidor pasivo, sino que es un participante activo, que pregunta, aporta y y está interesado en saber y en cómo mejorar la cultura patrimonial de la ciudad.

Hemos logrado ser una apuesta divertida y diferente en torno a la conversación patrimonial

Pedaleando Hacia el Futuro

Bicipaseos siempre se está reinventando a si mismo, encontrado nuevas historias que contar y de formas diferentes, no solamente con las rutas patrimoniales si no que a lo largo del tiempo han buscado incluir presentaciones musicales, intervenciones urbanas, las alianzas con “Museos de Medianoche” y con diversas instituciones les han permitido imprimir una característica diferente en muchos de sus paseos.

Ahora en Abril será el Foro Mundial de la Bicicleta, a realizarse en México, y Bicipaseos quiere ser parte, viajar y poder compartir la experiencia que se vive en Santiago, esta forma distinta de conocer la ciudad que no solo es turística, si no que busca, como lo expresaron en varias ocasiones, la reflexión y la discusión activa en torno a todo lo que conforma una ciudad.

Esperamos que tengan todo el éxito del mundo y que nos sigan entregando tanto cariño y cultura como lo han hecho hasta ahora.

Búscalos y partipa con ellos en Facebook: @Bicipaseospatrimoniales y a través de su página web: http://www.bicipaseospatrimoniales.cl/ 

Bar Serena

Barrio Brasil es conocido para la mayoría de los santiaguinos y sus visitantes como un sector que posee una marcada identidad histórica y patrimonial, el cual se enmarca y forma parte del autónomo Barrio Yungay, y donde el gran simbolismo lo ocupa la Plaza Brasil; espacio de esparcimiento y escenario de diversas actividades culturales, apreciadas por todas las generaciones.

Asimismo en calle Brasil se puede encontrar diferentes opciones de restaurantes, bares y cafés, los cuales con sus destacados letreros y promociones invitan a clientes a pasar un momento de recreación, probar una variada carta de tragos y degustación gastronómica. Es en este contexto que queremos destacar un lugar en particular, el cual a diferencia de los vecinos locales, pasa generalmente desapercibido, y sale de todo arquetipo modernista bohemio, pero que posee una gran trayectoria, logrando aún mantener la verdadera esencia del concepto de “Picada”.

Nos referimos al Bar Serena, ubicado en calle Brasil 437, donde su data aún es una incógnita, ya que se ha llegado a decir que posee alrededor de 150 años de existencia, pero aún no es una información comprobable. Aún así es uno de los pocos restaurantes que mantiene ese valor de lo antiguo, lo histórico y pone a prueba un memoria emotiva.
Al lugar solo lo identifica un toldo verde, con su nombre muy desteñido, que apenas se ve, resaltando mas los letreros de los precios módicos de colaciones que ofrece el sencillo local. Donde se destacan un plato de cazuela con ensalada por $2.500, un plato de pollo arverjado por $2.800 o lo tradicionales sándwiches de pernil, arrollado o chacarero, entre otros ofrecimientos del menú.

Al ingresar al tradicional y sencillo lugar se observa unas cuantas mesas con personas comiendo y bebiendo criollos platos, como también una larga barra con sillas altas. Desde el otro lado nos recibe don Hernán, quien es el encargado del bar, vistiendo una cotona azul y con un alegre saludo nos invita a sentarnos, mientras él corta rodajas de naranja para depositarlas en un par de vasos, que posteriormente llena con chicha dulce desde una garrafa.

Todo el lugar se encuentra decorado de elementos muy simbólicos y antiguos, tales como una radio cassette que suena a distancia, santitos, fotos en blanco y negro, y una serie de objetos que traen a la memoria épocas de antaño. Asimismo al preguntar a don Hernán por la historia de Bar Serena, no sorprende como inmediatamente le cambia su rostro, volviéndose nostálgico. Y aunque al principio expresa no querer hablar del tema, poco a poco sus palabras salen para expresar que ya el lugar no es el de antes, que en cualquier momento se va a terminar. Y lo que fue antes fue un espacio para tertulias entre trabajadores ferroviarios, o habitantes del vecindario antiguo, hoy solo es visitado por unos cuantos jóvenes y personas que le tienen un cariño y respeto al lugar, pero que ya no es lo mismo, simplemente porque hoy cuesta que se ponga en valor la tradición de un ayer.