David LaChapelle: Fotografía grotescamente glamurosa

LaChapelle es un fotógrafo que cuya carrera jamás ha estado exenta de polémica, sus motivos con marcada connotación sexual parecen ofender a muchos, como para algunos religiosos, los pueden considerar como una burla a la figura venerada de Jesús. Como sea, lo cierto es que LaChapelle, es un fotógrafo y director muy cotizado en el mundo justamente por su visión estética, los colores y motivos atrapantes, las escenas explícitas y porque todo su trabajo siempre da algo que hablar.

Nacido en Estados Unidos, se mudó a Nueva York con tan solo 15 años de edad. Llegó a trabajar en el renombrado club Studio 54, el mítico lugar que se encontraba en la calle 54 en Manhattan, el que coincidió con todo el máximo esplendor de la música disco y la época de libertad sexual que fue frenada con la aparición del sida en los 80′. La discoteca seguía la máxima de Steve Rubel, quien fuera el administrador del recinto: «El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría» (Cita del poeta William Blake). En este ambiente fue al que llegó LaChapelle, mintiendo sobre su edad, para poder trabajar, se dedicaba a limpiar las mesas y asear los baños, rodeado de celebridades de la talla de Liza Minelli. Eventualmente se descubrió la edad de LaChapelle y fue despedido.

Luego del episodio de Studio 54 su padre lo obligó a estudiar en la Escuela de Arte de Carolina del Norte, tras lo cual nuevamente volvió a Nueva York, luego de cumplir 18 años.

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LaChapelle se ha destacado sobre todo por sus trabajo en publicidad, utilizando la misma temática que en sus fotografías de autoría. Fue discípulo de Andy Warhol, estilo muy marcado dentro de sus obras.

Historia violenta y luminosa: La estética pop y sexual de José Pedro Godoy llega al Museo de Bellas Artes

José Pedro Godoy estudió Licenciatura en Arte en la Universidad Católica de Chile, ha expuesto de forma individual, desde Chile hasta Nueva York, pasando por lugares como Panamá, Bolivia, Argentina y Canadá, quien en sus obras se destaca por su impronta ligada al pop, a lo sexual, pero sin ser demasiado explícito, como si fuera una escena de Soft Porn, pero con colores vivos, y muchas veces mezclado con escenarios salvajes, selváticos, que sirven para reafirmar aquella característica sexual y animal sugerente.

¿Cebras apareándose en el medio de la jungla?. El sexo es parte intrínseca del ser humano, y en esta época de destape, de liberación sexual, Godoy es un artista certero que nos muestra esta arista de la sociedad desde una perspectiva muy diferente y como parte de la naturaleza misma.

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“Me interesa la estética del mal gusto, me interesa lo que pasa con las teleseries, donde está la mala que se está muriendo, con los ojos pintados y la uñas recién hechas, hay algo falso en eso que me atrae y trato de representar. Retrato la sexualidad frontalmente, pero también está idealizada, la idea es estetizar las relaciones, el sexo, el horror”, cuenta Godoy.


La obra central de la exposición es de dimensiones de por si, llamativas, un poliptico, en el cual sus 7 paneles reunidos tienen unas dimensiones de 11 por 3 metros, es algo que sin duda llama la atención, en esta obra, Godoy contrapone dos escenas que muestran dos diferentes dimensiones enfrentadas del mundo actual.

Desde 8 de diciembre hasta el 19 de marzo de 2017 en Museo de Bellas Artes.

Entrada Liberada